domingo, 11 de octubre de 2015

Con este nuevo artículo sigo recopilando todas aquellas historias que hace unos años relataba en una publicación que se repartía mensualmente, fueron unos relatos que tuvieron muy buena acogida, pero que al dejar de repartirse por mi zona, tampoco para mi tenía mucho sentido seguir publicándolos. Sin embargo siempre tendré muy buen recuerdo de aquellas publicaciones, y muy agradecida a tanta gente que los leyó y me conoció a través de ellos.

Pues sin mas paso a relatar este nuevo artículo, en el que he incluido algunos pasajes mas de la novela, y por el que podrán acceder a su lectura todos los nuevos amigos que me siguen en mi blog, con el titulo de "Las Historias de mi Valle".

   PEREDA    Y   "PEÑAS  ARRIBA"
Con este titulo con el que se han empezado muchos relatos sobre la vida y obra de uno de nuestros mejores escritores, - creo que como costumbrista el mejor- quiero hacer un poco de historia de este personaje muy ligado a nuestra comarca, por ser en ella donde encontró la inspiración para ambientar la novela que mejor la describe. "Peñas Arriba"
Desde que hace muchos años, leyese por primera vez ( y digo por primera vez, pues desde entonces son muchas las veces que he vuelto a su lectura), pienso en lo mucho que Pereda pudo llegar a querer y sentir esta tierra nuestra de Cantabria.
Pereda se sabe que solo pasó uno o dos días alojado por invitación de sus dueños, en la Casona de Tudanca, y a partir de ahí fue tal su impresión de estos valles y estas montañas, que decidió escribir una novela en la que relata las vidas y costumbres de unas gentes, para quienes los montes y las peñas que los rodean, lo mismo pueden ser sus protectores, que sus peores enemigos.
Cuando Marcelo, el protagonista de la novela, llega a Tudanca, para hacerse cargo de la herencia y los obligaciones que su tío Don Celso pretende depositar en el, cree que el mundo se le abre bajo sus pies. Su llegada en ferrocarril a Reinosa,  procedente de Madrid, donde ha vivido toda su vida, y la terrible cabalgada desde la estación de esta Villa hasta Tudanca, acompañado por el fiel criado de su tío, que lo había enviado a esperarlo, le parece terrorífica, las preguntas que dirige al fiel Chisco, interesándose por lo que va viendo, tanto de alturas como por los riachuelos que nacen entre aquellos  riscos, son apenas contestados por este, que se siente bastante cohibido ante aquel señorito al que hace de guía. 
Marcelo procura mantenerse en su cabalgadura por los tremendos barrancos y por la imponente mole del Peñón de Bejo, mas intuido que apenas visto, y que le va acercando al pequeño pueblo donde su tío le espera en la vieja "Casona" pensando que aquella cabalgada a lomos del según su propia descripción "espeluznado jamelgo"  no terminará nunca.
Cuando digo que Pereda tenía que tener un gran cariño por su tierra, o un fuerte orgullo de ser montañés, lo demuestra lo mucho y bien que supo retratarla en sus novelas, desde esta de "Peñas Arriba" en la que describe la vida mas montaraz, hasta Sotileza, en la que relata la vida de unas gentes de mar, las ricas y pudientes que habitan en las mejores casas de los muelles, con sus importantes fachadas de enrejados balcones y grandes ventanales y miradores, hasta las míseras viviendas de los pescadores de la Puebla Alta, donde la incultura y la miseria eran caldo de cultivo para toda clase de envidias y maledicencias, como los falsos testimonios de las dos vecinas, madre e hija, envidiosas del cariño y acogimiento, que los padres adoptivos de Sotileza le tenían, descargando en ésta todas las frustraciones de una vida miserable, preparándole la encerrona en la que solo buscaban desprestigiarla públicamente atacando su honradez y buen nombre.
Pero entre estos dos extremos en los que José María de Pereda nos describe las vidas de unos personajes, tanto de mar como de montaña, podemos encontrarnos con otros protagonistas de sus novelas igualmente relatados con todo el conocimiento y realismo con  que reflejaba  el transcurrir de sus vidas., igualmente si estas se ambientaban en el campo o en la ciudad, lo mismo si eran de mar o trataba la montaña. "La Puchera"  "El sabor de la Tierruca"  O el mismo "Peñas Arriba" nos relatan temas rurales con el mismo realismo que le daba el conocer muy bien de lo que trata en sus escritos.  Pero asimismo los temas urbanos los conoce muy bien, y los personajes que nos describe no le son desconocidos,  "Don Gonzalo González de la Gonzalera", "El buey suelto" "La Montalvez"... o el mismo "Pachin González", mucho muy real, y mucho mas pegado al mar, a los muelles, como la propia "Sotileza", son otros tantos relatos en los que están reflejados muy claramente, los personajes de nuestra tierra.
Sin embargo Pereda no era ni muy de mar, ni muy de montaña. Nace en Polanco de familia hidalga, se relaciona con lo mejorcito de la época, Amós de Escalante,  Menendez Pelayo, o Pérez Galdos, que aunque no sea éste cántabro de nacimiento, siente un cariño y un apego muy especial por nuestra tierra, en la que paso gran parte de su vida, y en la que escribió también parte de su gran obra "Los Episodios Nacionales" Tanto era su raigambre por Santander, que aquí mando construir una casa, a la que le puso el nombre de "Quinta San Quintín", en recuerdo a su obra "La de San Quintín".
 Y en este punto, haciendo un inciso, diré, que para verguenza de quién correspondiera en su día, a dicha casa nunca se le dio el lugar que debía de tener, aunque no fuese mas que por el gran honor que este importante personaje nos hizo a todos los cantabros, al querer pasar una importante parte de su vida en nuestra ciudad, y ser aquí donde quiso vivir, y donde también escribió lo mas importante de su obra. En el estreno de "Fortunata y Jacinta" sin ir mas lejos, los propios Reyes, Don Alfonso y Doña Victoria, presidieron el palco Real, y tan importante fue para la ciudad,  que eran comentadas las tertulias de toda la intelectualidad  en la finca "San Quintín".
Arxiu: Pérez galdos.jpg
La casa yo no se que sería de ella, si el abandono la habrá derrumbado, como tantas otras, o si pasó a manos particulares, o si la familia se llegó a hacer cargo de ella, ignoro estos datos. Esta casa podía haber sido un museo dedicado al escritor y su obra, el cual sería hoy visitado por personas de cualquier parte del mundo, y que le darían un gran prestigio a nuestra provincia. En fin, no sirve de nada lamentarse de lo perdido, sírvanos de consuelo el bonito paseo que lleva su nombre "Paseo de Pérez Galdos" en una de las zonas mas bonitas de nuestra ciudad, y que se inicia en un punto de la Avenida de la Reina Victoria, muy próximo a la zona de La Magdalena.
Como digo fue muy amigo de Pereda, y fue este, quien le dio a conocer a un viejecillo que se paseaba por Santander, y al que Pereda describía como, de pequeña estatura, muy locuaz, gallego por mas señas, apellidado Galán, ataviado con chistera y levita muy anticuadas, y que era ni mas ni menos, que el último superviviente de la batalla de Trafalgar, en la que este personaje había sido grumete en el navío Santísima Trinidad. (Estupendo  reportaje de J.P. San Román, que los lectores pueden leer en el número dedicado al escritor en la revista de Cantabria.)
Para Galdos este personaje fue todo un descubrimiento, y de el pudo saber de primera mano numerosa documentación para su gran obra " Los Episodios Nacionales" No ha estado nuestra tierra falta de nombres ilustres, pues además de los reseñados, la lista seria mucho mas extensa.
Siguiendo con nuestro personaje,  nace en Polanco, y es el menor de 22 hermanos. Sus padres se casaron muy jóvenes, su madre era casi vecina de nuestro Municipio,( desciende su familia de Pesues)  Tenían solo 15 y 18 años, sin embargo pasaba ya su madre de la cincuentena cuando nace el último de sus hijos, José Maria en 1833. Se llama su padre Juan Francisco de Pereda, y su madre Bárbara Sánchez de Porrúa, una mujer muy culta, y esta parece ser dejó una gran huella en la educación de sus hijos.
Después de hacer este rápido recorrido familiar, sacado de lo relatado por sus biógrafos, me quiero centrar en el libro que mejor ambienta nuestra Mancomunidad, "Peñas Arriba".
Seguro que ni en el mejor de sus sueños, habían pensado los antepasados de Don José Maria de Cosío, que su pueblo de Tudanca, y mas concretamente, su famosa "Casona" sería hoy mas conocida y visitada de lo que lo fue en vida del Señor que la habitaba en la novela de Pereda. Y ¡Quien le había de decir a aquel Don Celso, que temía morir pensando que aquel patriarcado y aquella hacienda que el había heredado y mantenido durante toda su vida, se acabaría perdiendo con el!  Pues hombre viudo y sin ningún hijo que le sobrevivió, solo le mantenía la esperanza( muy escasa por cierto) de que aquél sobrino, hijo de su hermano, y que al contrario que el, que nunca quiso salir del solar de sus padres en Tudanca, salió muy joven a estudiar, y concluidos sus estudios, prefirió una vida en la capital en la que sus oportunidades serían mayores para ejercer su trabajo. Y así casado y con los hijos que le nacieron, solo regresaba al pueblo de sus padres muy de tarde en tarde. Y en uno de estos sobrinos era en quien Don Celso depositaba la muy tenue esperanza, de que pudiese ser el continuador de su obra.
La novela sigue con la muy difícil adaptación del joven Marcelo, hecho a una vida de comodidades y lujos de la gran ciudad. Todo le parece pobre triste y oscuro, desde luego su llegada a Tudanca no puede coincidir con peor época, el invierno está encima, el pueblo para el es casi intransitable, las pocas salidas que realiza desde la Casona de su tío, le enfrentan a personajes que para el - señorito de la capital - le parecen de lo mas insulsos, toscos, y simplistas, solo la compañía de Neluco Celis, que ejerce de médico en aquellos perdidos pueblucos,( pues el mismo es nacido en uno de ellos aguas abajo, Rozadío) le distrae un poco, acompañándole en sus cortos recorridos por el pueblo, le presenta a las gentes que se van encontrando, le habla de sus familias, de sus costumbres, de sus circunstancias, y de los usos y modo de sus vidas, todo con la sana intención de que poco a poco aquel aburrimiento y aquella tristeza que lo atenaza en este perdido valle, entre montes y despeñaderos, le resulte cada día un poco mas tolerable.
 Como el relato se haría muy extenso, pues la novela es rica en personajes y situaciones, describiré en un resumen los acontecimientos mas destacados. La caza del oso en la cueva de los altos puertos, y el terror que Marcelo sintió, cuando en un alarde de valentía, se comprometió con Chisco y los demás componentes de la batida para salir de madrugada es su busca, pues por lo visto este enorme oso ya había sido visto atacando el ganado en aquellas alturas. La escena que Pereda relata en la novela es de un realismo brutal, - por cierto esta practica que hoy sería muy severamente  condenada y castigada - tenemos que ambientarla en la época en que se escribió el relato, hace mas de siglo y medio, los osos eran muy numerosos en nuestros montes de la cordillera cantábrica, lo que yo tampoco dejo de pensar, es que quizás por estas y otras costumbres, muchos de nuestros animales autóctonos, con los años han desaparecido de nuestros bosques.  
Con el cura Don Sebas, realiza otra de las salidas que había prometido a el sacerdote, este que es parco en palabras, se transforma cuando con gran agilidad, dados sus años, según comprueba Marcelo, quien se ve y se desea para seguirle por aquellos riscos, y su locuacidad se vuelve poética, cuando escala aquellas alturas ¡¡Mira Marcelo,- viene a decirle,- contempla desde aquí arriba la grandiosidad de la obra de Dios, para terminar su disertación en una gran retahíla de latines que le mantienen casi en éxtasis durante el tiempo que contemplan el panorama. Estas alturas podrían ser desde lo mas alto de la sierra de Peña Sagra, lo mas seguro desde el "Cornon", aunque tampoco sería descartable que fuese en la otra vertiente, las cercanías al pico Tres Mares en los altos de Campoo, y desde luego lo que si era cierto que estas salidas desde Tudanca de madrugada y en cabalgaduras que, aunque muy acostumbradas a los vericuetos de los montes, su continuo movimiento, hace que tenga el cuerpo derrangado cuando regresa por la noche a la "Casona".
El drama de la mujer gris, como el califica a Facia, la criada de su tío, con sus ocultos terrores, por ocultarle la verdad de su vida a la hija que tanto quiere, es otro de los pasajes de la novela, así como la rivalidad que él cree descubrir entre Chisco y Pepazos, por las atenciones de Tomasa, la moza que parece ocupar los sentimientos de los dos.
Para matar las muchas horas que le quedan libres, salvando estas salidas que le proporcionan, a pesar del cansancio alguna distracción, decide por su cuenta hacer él solo una a la que mucho le animó su amigo Neluco Celis. Esta será aguas abajo, y pasando por todos los pueblos que va encontrándose a su paso. Hace un alto en Rozadío, para conocer a la familia de su amigo, que lo recibe con grandes muestras de simpatía, pues ya tenían ganas de conocer al sobrino de Don Celso. Después de los saludos de cortesía y sin poderse negar a tomar un tentempié,con tan amable compañía , sigue su ruta por los senderos que, unas veces a orillas del río, y otras mas alejado de el, lo van acercando a su desembocadura, en el pueblo de Muñododero. Contempla el panorama que tiene a la vista, no sin sentir el tremendo impulso de tomar aquel camino que lo llevaría hacia los espacios abiertos que tanto añoraba, a la vida de elegantes y  bullicios cafes, de salones alfombrados, de el Ateneo... mientras por aquí... y volviendo los ojos a los senderos montaraces que acababa de recorrer, siente  que se alza dentro de el una protesta por tener que cumplir lo que el cree un gran deber hacia le hombre que lo espera lleno de ansiedad en aquel pueblo, y en aquella Casona, donde siente que se va a enterrar en vida. Pasó aquel impulso, dañino, y dando vuelta a su cabalgadura regresa aguas arriba hacia la hacienda de su tío con el pesar por lo añorado, y la satisfacción por poder llegar a cumplir un deber.


Con Neluco Celis hace otra de las salidas, pero esta vez de las que mas complacería a Marcelo por lo mucho que le interesa el personaje al que el médico le quiere presentar, esta excursión también la hacen en cabalgaduras, y también la salida desde Tudanca por senderos de montaña, para, en esta ocasión, para llegar a la hacienda de un buen amigo de la familia de su tío, y visitador ocasional de la Casona.  Se trata de Don Ángel de los Ríos, personaje real, aunque aparezca novelado en "Peñas Arriba" Pereda lo describe, como un hidalgo de antiguo linaje, y gran sabiduría e inteligencia, muy venido a menos en dineros, pero de muy rica hacienda en Proaño, pueblo de Campoo donde la gran Casona y Torre medieval hoy es visitada por la gran importancia que como casa museo tiene, doy fe de que actualmente personas- creo que todavía familiares de esta casa- le atenderán con mucha amabilidad, particularmente la visité hace unos años, y así fue, este personaje del que hay biografías escritas muy interesantes, era también conocido, como el Sordo de Proaño.
De todos estos viajes da cuenta a su tío en la tertulia que, junto a los vecinos que cada noche acuden a la "cocinona" de Don Celso, comparten las novedades del día, y que es un lugar donde además de la charla, cada vecino suele llevar algún quehacer, albarcas, cebillas, palos de arrear el ganado, "cachabas" cualquier apero que les sería muy necesario en la vida diaria.

A su tío le complace ver como poco a poco su sobrino va intentando llenar las muchas horas que tiene libres con estas distracciones, y que también con el paso de los días y las semanas, en que las tremendas nevadas que muchos días lo mantuvieron encerrado en la Casona, y que parecían querer enterrarlo en vida en aquel lugar, para el muchacho tan solitario, van tocando a su fin. Marcelo muy despacio parece ver una pequeña luz al final de un túnel muy largo. Neluco no es ajeno a esta pequeña recuperación, se ha encargado de darle a conocer a las familias del pueblo, para que no se encuentre extraño entre sus gentes. Entre estas familias, el conocer a la jovencita nieta de uno de los mejores amigos de Don Celso, y familia muy respetada en el pueblo, contribuye a que una vez mas, su tío, que por otra parte, ve como su salud se agrava cada día, siente el alivio de ver que todo el caudal familiar que el a conservado y aumentado, no se perderá con su muerte.
Por ello una tarde en que los dos se encuentran tratando temas familiares, Don Celso le notifica a Marcelo que, apartando algunas "mandas" a antiguos trabajadores, y criados de toda la vida de la Casona, el resto de su herencia será para él. Cuando su tío le da cuenta de todo el caudal, el muchacho no da crédito, su tío aunque siempre ha vivido sin despilfarros, si lo ha hecho holgadamente, el y las personas a su cargo, nitampoco han faltado las ayudas que siempre se le han pedido. Este le hace partícipe de un caudal de fincas, así como participaciones en Empresas muy importantes de la época, además de joyas, muebles, y otras pertenencias nada despreciables.  Le comunica a su sobrino que el que si al fin puede hacerse dueño de su hacienda, y amo y Señor de la Casona, no le invalidará, para hacer también una vida de hombre joven que puede satisfacer sus inquietudes viajando y cultivando amistades, fuera de aquel pequeño rincón, aunque eso sí sin por ello dejar de atender ( ayudado por personas que como el joven amigo y médico del lugar, Neluco Celis, seguro le habrán de facilitar mucho la tarea que recaerá sobre sus hombros.
Y finaliza la novela, que con este resumen que les he descrito, animo a leerla a quien no lo halla hecho, ( esta o cualquiera de las muchas escritas por Perda) como digo finaliza con la llegada de una esplendida primavera, seguida de un verano en el que Marcelo descubre otro paisaje muy diferente del que se encontró en lo mas crudo del invierno. Su tío falleció, rodeado del cariño y el respeto de todas las personas que vivieron con el durante muchos años sus alegrías y sus pesares, sus preocupaciones y sus satisfacciones, y que lo acompañaron en un funeral, al que acudieron personas humildes, y también de la mas alta relevancia, que acudieron de todas partes de la provincia y fuera de ella a presentarle su último respeto.
Don Celso no llegó a ver esta primavera, ni tampoco el verano que la siguió, un verano en el que Marcelo declaró su amor a Lituca, ni la transformación que pasado un tiempo hizo del viejo caserón, para adaptarlo a los nuevos inquilinos que en su día lo habrían de habitar.
 Con los años Marcelo deja constancia de la vida que siguió, y que fue tan serena y feliz como el mismo relata al finalizar la novela.
-Han pasado algunos, bastantes años desde que ocurriesen estos sucesos, hasta la fecha en que los recuerdo, con el único fin de distraer la nostalgia de aquel vendito rincón de la tierra del que me apartan muy contados meses, que para mi son de un gran sacrificio, por que tan cabal, tan intensa, tan continua ha sido mi felicidad en éste tiempo, que a veces me espantan los temores de que no haya sido mi gratitud tan grande como el beneficio recibido, y un día me hiera la justicia de Dios en lo que mas amo para recordarme lo mucho que le debo.-
     Así termina la novela que mejor ha ambientado nuestra comarca, Peñas Arriba, espero que les satisfaga el abreviado relato que he intentado hacer sobre ella,  pero lo mejor  de todo, es que la Casona y sus recuerdos, siguen ahí para todos los que quieran visitarla,                                     
                                                           
          

domingo, 4 de octubre de 2015

SAN MIGUEL, LA MEJOR FERIA DE LA COMARCA




Hola amigos.
Estoy escribiendo en las vísperas de nuestra feria por excelencia, nuestra feria de San Miguel, y quiero hacerlo con un recuerdo, a todo lo que fue la feria y a lo mucho que durante tantas generaciones este acontecimiento ha significado en una comarca como la nuestra, la comarca del Nansa.    


Cúantos años habrá vivido la gente esta feria, cuanto se habrá recorrido esta carretera, cuantas mañanas esperando unos autobuses que pasaban sin parar cargados de gentes, y esperando haber cuando alguno de esos autobuses tendría cabida para unos pocos de los muchos que esperaban poder hacerse un hueco en ellos para llegar a la feria.

 Sin embargo no por eso la gente se amilanaba , cuando ya se desesperaba de poder acceder al tan ansiada plaza, en uno de aquellos viejos autobuses, ( esto de plaza es un decir) la mayoría se podía conformar con un apretujado lugar encajonado entre otros muchos sufridos viajeros, para los cuales ya era un triunfo encontrar ese tan ansiado hueco que lo quitase de unos cuantos km. de, también, sufrida carretera, la gente se echaba al camino, como fuese, con cestas cargadas de comida, los paraguas por si algún chaparrón, a los que no era ajena la feria, pues todos en alguno de los muchos años que hemos vivido este día sabemos de alguno de estos inoportunos aguaceros, eso cuando no lo ha fastidiado el día desde el principio. Sin embargo, nunca nada detenía a la gente feriante, en tan esperada fecha.
La llegada al "Prau Socollu" ya de por si era un triunfo, la emoción de los muchos visitantes,  que año tras año acudían al prao, hacía olvidar los cansancios de aquellas caminatas, el espectáculo de animación y colorido, solo era comparable a la del encuentro con los muchos amigos familiares y conocidos, que como un ritual que se repetía año tras año, se encontraban en la feria. Por que esta feria no era solo eso -una feria- también era el lugar en el que muchas de las familias que estaban dispersas por otros pueblos, se daban cita de antemano aquí, para que, cada uno trasladando su propia comida, se compartiese alrededor de unos manteles colocados en la braña, y en la que acompañando unas tortillas unas chuletas unos chorizos o cualquier otro de los menús que, ya seguramente se habrían preparado en la víspera, se compartiese con el imprescindible queso picón, que a buen seguro se les habría comprado a las muchas tresvisanas que acudían con este rico y oloroso manjar. 


  Ellas también tenían que hacer la feria, y lo cierto que todas sus ganancias de ese día siempre sería muy merecidas, era muy sacrificado sacar un dinero en aquellos tiempos, y no solo por lo costoso de la elaboración de este producto, si no por el lugar de donde tenían que trasladarlo, solo los que conocen el lugar de donde venían, un remoto puebluco perdido entre las montañas cercanas a los Picos de Europa, y cuyo traslado seguramente en cabalgaduras,  para tomar la carretera, en la que,- con un poco de suerte - tendrían algún medio de transporte que los pudiese llevar hasta la feria, los que no tuviesen esa suerte, pues a trabes de colladas y montes, tal vez pudiendo pasar la noche en casas de algún familiar o conocido. Hoy esto puede parecer un tanto trasnochado,  pero en casa de mis abuelos, donde me crié, esto lo oí comentar en alguna ocasión , pues conocían bien a alguna de estas " queseras" por los muchos años comprándoles el queso,  y estoy segura que no serían los únicos, eran tiempos difíciles, para poder sacar unos pocos dineros. 

                     

Como digo la gente no se acobardaba por tener que subir andando a la feria, de hecho era mas el público que subía andando que el que transportaban aquellos viejos autobuses, solo hay que recordar los muchos acompañantes que desde primeras horas de la mañana trasladaban las cabañas de vacas que - unas por que sus dueños querían lucirlas en la feria - y otros por la necesidad de sacarles unos dineros, todos esperaban este día con mucha expectación.
Eso por no hablar de las numerosas personas, tanto de grupos familiares, como de los muchos romeros que se iban , sumando, y que se echaban a la carretera, por no tener que esperar a que los autobuses fuesen desalojando su carga de viajeros, y así dándose compañía unos y otros emprendían el camino esperando que en el trayecto pudiesen tener la suerte que alguno de estos autobuses parase para llevarlos, y si no era así pasito a pasito - como dice el refrán - se llega lejos.
Lo que si era también un espectáculo, en los pueblos de la ruta,  era ver pasar la riada de cabañas, de vacas, de autobuses , y de gentes andando por la carretera, -los coches eran un lujo que pocos se podían permitir. - Esto para los que por cualquier motivo, no tenían oportunidad de acudir a la feria, ya era en si la mejor de las distracciones, y no era raro el comentario, de que en casa ya lo habían dejado todo hecho, para poder contemplar ese desfile desde primeras horas de la mañana.   
 
La llegada al "Prao Socollu" nunca defraudaba, el bullicio de los muchos feriantes, que con sus puestos llenos de vituallas y colorido, eran una gran tentación para los muchos parroquianos,- sobre todo los críos- que nos colocábamos alrededor de aquellos puestos con sus exposiciones de juguetes, y nos quedábamos eclipsados contemplando, todo aquel batiburrillo de caballitos , muñecos , trompetas de brillantes colores "cochucos" que incluso tocaban la bocina, silbatos, globos de muchos colores.... un sin fin de chucherias que, a los críos de aquellos años, que solo nos compraban algún juguete en la fecha de los Reyes Mágos, nos mantenía apalancados alrededor de aquellos puestos, en la que la sola contemplación de aquellas "maravillas" ya nos dábamos por contentos. Aunque cierto es que yo siempre recuerdo que algo caía, fuese por que alguno de la familia nos daba unas pesetas, o por que nuestros padres se estiraban un poco ( dado el día que era) en la feria de San Miguel no nos faltaba a mi, y a mis hermanas alguna de aquellas alegres chucherias, aunque para nosotras la mayor alegría, era poder acudir a la feria con toda nuestra familia. 

Lo que no es comparable con aquellos años, son los muchos comerciantes que ahora exponen sus mercancías, en unas interminables hileras de puestos, con todo lo que de ventas se pueda uno imaginar, ropa, calzado, embutidos  repostería,  artesanías de lo mas variado, de productos típicos de la época , cebollas, ajos, castañas, avellanas, manzanas....Estos Últimos son los que ya se comerciaban toda la vida, pero ahora inclusa parezca que se han potenciado y aumentado.  El primer recuerdo que tengo de lo escuchado en aquellas charlas familiares, fue que con apenas medio año, mi abuela se empeñó en llevarme a San Miguel, muy bien acomodada en una cesta, me imagino que sería de aquellas cestas grandes con las que en el verano se llevaba la comida a los prados altos de los invernales, yo no sería muy voluminosa pero me hago una idea de la ilusión que a mi abuela le tendría que hacer mostrar a su primera nieta a todos los conocidos ( que no eran pocos,  pues tengo entendido que años antes, mis abuelos, tuvieron un puesto donde se daban comidas,) y con muchos de ellos que se encontraría por allá,  esto no sería muy de extrañar por que todos los que conocieron a mis abuelos,- y sobre todo a mi abuela  Luisa,- saben de lo muy animosa que era en acudir con toda la familia a estas romerías. El Cristo de Bielva era otra de las citas obligadas de toda mi familia, a la cual, al igual que a esta de la feria de San Miguel, acudían siempre con las cestas de la comida, como otros muchos cientos de romeros, para los que estos señalados días eran casi un deber, y en el caso del Santo Cristo de Bielva, además era una tradición religiosa.
De aquella feria de San Miguel de hace tantos años, tengo un recuerdo muy grabado, y era el de aquellas balanceantes "barcas" que con un fuerte impulso, se elevaban hacia arriba a una mas que respetable altura, para dejarse caer con gran fuerza y nuevamente seguir elevándose hacia arriba, provocando los excitados gritos que el vértigo de aquellas alturas provocaban,  en quienes ocupasen las cuatro plazas de quienes se subían en ellas. Cualquiera que viviese aquel juego en los años que estoy recordando, tendrá en su memoria aquellos gritos, mezcla de miedo y de diversión, y también como algunos de los comentarios, señalaban que las faldas de las muchachas dejaban al descubierto bastante mas de las piernas de lo que ellas querían enseñar.
Son recuerdos, y retazos de la vida, de unos años en lo que todo se vivía con mucha ilusión, quizás en lo que no han cambiado tanto los tiempos, es en el entusiasmo que todavía se vive con respecto al tema del ganado. Cierto es que hoy las facilidades para su traslado a la feria, para aquellos que quieren abreviar el camino, tienen en los camiones de ganados una mejor forma de evitarse las caminatas. Sin embargo las tradiciones siguen muy vivas en nuestra feria de San Miguel, y a los muchos admiradores de nuestras cabañas ( sobre todo y ante todo de las tudancas) todavía les  llena el alma de emoción, cuando este animal mítico, pasa con toda la nobleza y el señorío  que le da el ser una raza única.  

Por lo demás la feria sigue siendo el gran mercado donde las transaciones de todo tipo se dan cita.  Aquí lo mismo se puede comprar o vender una vaca, unas becerras o becerros, como un lote de ganado caballar, o por separado, como también un buen rebaño de cabras o de ovejas.... todo es canjeable... o no:   también los ganaderos aunque no piensen en ventas , llevan sus cabañas, con gran orgullo para que sean contempladas,   las cuales no hace mucho han bajado de los altos puertos muy lucidas, algo que después de verlas dándose el paseillo por las carreteras que las acercan al prao, compensa a estos animales del encierro que les espera durante los largos meses invernales, los hermosos mastines que las acompañan luciendo esos collares de puntiagudas púas, también participan en gran medida de esa exposición de nuestras vacas tudancas.
Los premios que desde hace relativamente pocos años se conceden a los ganaderos, pueden ser un aliciente para que estas costumbres no se pierdan, sin embargo son muchos los que piensan que la autenticidad de nuestra mejor feria de ganado de toda la comarca desde hace muchísimos años no necesitó nunca de estas compensaciones para ser muy autentica, y yo creo que las opiniones son libres, si no fuese por esas compensaciones la feria ya se habría perdido.... no lo sabremos,  pues mejor no hacer experimentos, con o sin premios,  lo importante es que se sigan conservando lo mejor de nuestras tradiciones.
Y como todo evoluciona en nuestra feria también las costumbres son diferentes, desde hace unos cuantos años, el arrastre de la tarde por parejas de bueyes, y de seleccionadas vacas, atraen  también numeroso público, amante de este espectáculo, que por supuesto también tiene sus premios. Para finalizar con los conciertos y demás atracciones con los que se pone un broche de oro a una feria que siendo de ganados , no le falta de nada.
                    Pues nada mas, solo esperar que la feria halla sido todo lo entretenida que se espera de esta tradicional ocasión, y desearles a todos que los muchos siguientes años que esperemos poder celebrarla, nos volvamos a encontrar en ella.
                                   Un saludo, de MARI  PÉREZ.  DE  CELIS
             
           He querido incluir al final de este reportaje, las fotos que por no disponer de mas espacio dentro del artículo, merecen la pena ser contempladas, esto puede ser como un recopilatorio que pasado el tiempo nos traerá los mejores recuerdos de nuestra mejor feria de la comarca, nuestra feria de San Miguel.                  











                                                      

sábado, 19 de septiembre de 2015

Si la plaza de la fuente hablara...



Con este nuevo artículo que incluyo en " Las Historias de mi Valle" sigo dando a conocer otra de esas historias que ya hace tiempo publiqué en el periódico en el que colaboré hace tiempo. Dada la gran acogida que estos relatos están teniendo en este apartado de mi blog, difundido en internet iré dándoles salida en sucesivas publicaciones, pues tengo constancia que estos artículos los leen con gran entusiasmo los muchos compatriotas nuestros que hace muchos años viven en otros países al otro lado del Océano, y concretamente en Argentina y Costa Rica pues así me lo han hecho llegar.
             A todos esos amigos que como digo tienen la atención de leerlos les mando mi saludo mas cariñoso.     
                             
                                 SI LA PLAZA DE LA FUENTE HABLARA
     

Cuando un ilustre antepasado nuestro nacido en Celis allá por el año de gracia del 1671, Don Juan Gutiérrez Rubín De Celis que había emigrado a Méjico y que según referencias que tengo de lo que Mayuco a investigado sobre la vida de éste Señor sacado de sus biógrafos, he sabido que dicho Señor fue un gran benefactor de su lugar de nacimiento. Yo misma he buscado  también en los orígenes del apellido Celis, y casi invariablemente  va unido al Rubín o al Gutiérrez,  pero el de Celis se encuentra en numerosas referencias de grandes personajes o hechos repartidos por muchos lugares del mundo, y mi satisfacción es grande por que al ser toponímico, estos personajes apellidados Celis en primero o en segundo lugar descienden de nuestro pueblo, pues el apellido que tiene como referencia a su lugar de nacimiento indudablemente a salido de el. Este Señor por ejemplo el de Celis lo lleva en tercer lugar pues el primero es Gutiérrez y el segundo Rubín, sin embargo el añadido "De Celis", demuestra que no quería renunciar a llevar entre ellos al que dio origen a sus antepasados,  y que es nada más y nada menos que el nombre de su pueblo, un pequeño  pueblecito de una de las zonas mas bonitas de nuestra provincia,  la zona del Nansa, y que dio origen a una larguísima  saga que por todo el mundo pasean éste nombre.
Lo curioso de dicho apellido es que hoy en Celis nadie lo lleve, sigue  vigente el Rubín y muy extendido el Gutiérrez, el de Celis lo llevamos por derecho y a mucha honra todos los que vivimos en el, pero apellido como tal, no lo tiene nadie. Siguiendo con nuestro benefactor, fue hombre de gran influencia en tierras aztecas en las que tenía gran fortuna y poder, y por lo visto no dejó nunca de enviar a unos familiares que tenia en nuestro pueblo, dinero e instrucciones para darle el mejor aprovechamiento.

Entre las Obras que éste Señor mandó construir, fue la actual Iglesia de San Roque, allá por el año 1746. Según tengo entendido, en sus primeros años fue capilla particular de la familia, aunque abierta al culto para todo el pueblo, su construcción  parece ser, fue levantada sobre otra anterior de la que no tengo constancia si existía como tal o eran restos en ruina, aunque por lógica tendría que estar en vigencia pues no se sabe de ningún otro lugar de culto en Celis ni público ni privado. Lo que si es seguro es que ésta actual Iglesia, o capilla, como se la quiera definir, era una gran Obra que hoy muy restaurada y en un magnifico estado de conservación, puede contemplarla cualquiera que quiera y se acerque a nuestro pueblo, su asentamiento en una elevación del terreno sobre la plaza que le da nombre la hacen fácilmente visible desde cualquier lugar del pueblo, y siempre se ha conocido este lugar como Plaza de San Roque, o Plaza de la Fuente, pues con los dos nombres la llamábamos.  Y que sea conocida como plaza de la fuente se lo debemos cómo no, a dicho Señor Gutiérrez Rubín de Celis, pues entre las partidas de dinero que mandó una de ellas fue para la traída de aguas a nuestro pueblo.

Otras dos de éstas mandas de dinero fueron para las construcciones de una escuela "de primeras letras" en el barrio de la Herrería, construcción que existe en la actualidad perteneciente a la familia de, Eloy Rubín, y que presenta un serio estado de deterioro. En dicha escuela aprendieron a leer y escribir unas cuantas generaciones de muchachos de los tres pueblos del Concejo, y su ubicación creo que seria motivado por ser un lugar equidistante de los tres pueblos, hoy todavía quedan personas en ellos que recuerdan haber acudido a dicha escuela.
 Como digo en ésta escuela aprendieron sus primeras letras varias generaciones de niños del Concejo, hasta que pasada la Guerra Civil ésta escuela dejó totalmente de cumplir su función, parece ser que a partir de esta fecha la normativa fue la de tener una escuela en cada pueblo, bien acondicionando algún local para ello, o bien construyendo uno nuevo. Y así la escuela de la "Reria" como todavía se la conoce, pasó a propiedad particular, lo que no sé es el motivo para que esto sucediese, seguramente al no tener ya utilidad la Junta Vecinal la sacase a subasta, y así además de quitarse un cuidado de encima se sacarían unos dineros para cualquier otro menester, pero esto es solo una opinión.
La construcción del puente que une las dos orillas del Río Nansa, fue otro de los logros que nos consiguió este benefactor. Dicho puente está formado por un gran arco, al que sostienen unos potentes bastiones de piedra sólidamente asentados en su base, y que se van elevando hacia arriba, hacia lo alto de su arco como unos enormes brazos que lo mantienen bien sujeto, dejando en libertad solo la parte proporcional del río, que discurre, señorial y orgulloso, por este impresionante paso que une el pueblo de Celis y sus barrios, con los otros dos pueblos pertenecientes al Concejo, Celucos y Riclones. La estrecha carretera que es de suponer, en la época de su construcción seria poco más que un camino, toma la misma forma del arco que la sostiene, amparada por dos sólidos muros paralelos de piedra que hacen de protección y que separan el barrio de la Herrería de el lugar llamado de "La LLongar" donde el camino, hoy carretera se bifurca a la derecha hacía Riclones,  y a la izquierda hacia Celucos. En lo alto de éste lugar, y muy visible desde cualquiera de los tres pueblos, la Iglesia Parroquial de San Pedro contempla desde su estratégica elevación el ir y venir de sus parroquianos, a los que espera y acoge cuando llega el último caminar de su vida.
En el principio de mi relato hago referencia a la traída de aguas con la que éste Señor quiso que su pueblo se beneficiase, ésta "traída" se hizo desde la cuesta llamada "La Toja" perteneciente a los montes de la Florida En éste lugar nace un gran manantial  en la ladera posterior al "Pico Bon," este manantial de agua de muy buena calidad y caudal que, aunque un poco mas menguado en el verano o en épocas de larga sequía-nunca dejó de manar un agua que, como digo, es de muy buena calidad, hoy devaluada por los cloros que, según dicen, son necesarios para prevenir enfermedades, ¡Que cosas¡ Dios me de el sabor de aquel agua de hace años y no esta que solo sabe a lejía o a cloros "salvadores." Ésta traída de aguas fue una de las mejoras mas importantes que pudo tener nuestro pueblo en aquellos años, y para recibir un bien tan necesario se construyó una gran fuente en la Plaza de San Roque, justo debajo de la ubicación de la Iglesia del mismo nombre, y como también hago referencia donada  por dicho Señor.
La construcción de esta Obra constaba de una plaza empedrada sobre la que se edificó una esbelta torreta central con hueco en su base en el que se colocaban los recipientes para el llenado del agua, dos grifos de bronce de gran tamaño surtían le agua, que se cerraban y abrían cuantas veces fuese necesarias, ésta base era una especie de pileta con cabida para dos recipientes bien holgados, la cual tenia el mismo ancho de la torreta. A ambos lados de la torreta central dos muretes de obra respaldaban los dos abrevaderos, uno a cada lado de la torreta central, éstos abrevaderos median aproximadamente unos seis metros de largo, por mas o menos uno de ancho, de todos modos si alguien cree conocer otras medidas las daré por ciertas, pues yo solo me guío por el recuerdo aproximado que tengo, La construcción de esta fuente estaba magníficamente diseñada, pues tanto el agua que surtía a los abrevaderos, así como su canalización para el desague sobrante estaban diseñados de tal forma que nunca se formaron balsas encharcadas, y mucho menos inundaciones en la plaza, además ésta canalización favorecía en gran medida la limpieza del estiércol que los animales podían dejar en el empedrado de la plaza.
La torreta central que también se puede contemplar en las fotos, era  como digo de una fina esbeltez, su terminación formaba un pico en su cúspide y al ser la torreta cuadrada le daban junto a los respaldos de los abrevaderos mucha gracia y armonía. Una placa con nombre y fecha de quien fuera Regidor en aquel tiempo, en letras negras sobre mármol blanco completaban el acabado de esta fuente.
Frente a la fuente, separado por el empedrado de la plaza, una pared de piedra forma un muro que salva el desnivel por donde pasa la carretera,  y sirve de asiento en toda su longitud para utilidad de la gente que quiera sentarse un rato mientras se llenan los calderos del agua, o simplemente que quieran pasar un rato de tertulia con cualquier vecino que en aquel momento pueda estar abrevando el ganado. Esta plaza de San Roque, o plaza de la fuente, no es una plaza dicha como tal, en realidad es un camino de paso, pero en éste lugar confluyen otros caminos por lo que su espacio aunque alargado, tiene la suficiente amplitud para que se la considere la plaza del pueblo.
Esta plaza de la fuente era el punto de reunión de todo el mundo, aquí además de venir las mujeres a buscar el agua ( raramente lo hacían los hombres,)era el lugar donde la gente esperaba para la hora de misa los días festivos, o también los días de diario el rosario de las tardes, allí los niños podíamos correr y jugar a gusto, mientras las madres comentaban las últimas novedades.
De cómo transcurría la vida en el pueblo se conservan muchas vivencias y muchas anécdotas, como vivencias las que mas se recuerdan eran aquellas en las que las jóvenes del pueblo de aquellos años, 40- 50 y 60, (pues éste punto de reunión se alargó en el tiempo durante varias generaciones) tenían en el paredón de la fuente, sobre todo las tardes veraniegas, un rato para el esparcimiento, lo cierto es que en aquellos años las muchachas estaban muy controladas en sus casas, no eran muchos los ratos que tenían libres, sobre todo durante la semana, las jóvenes  por regla general tenían en sus casas muchas obligaciones, la ociosidad no estaba bien vista y solían tener mala fama aquellas a las que les gustaba andar de "callejeo" por el pueblo. Sin embargo como jóvenes que eran, los ratos de esparcimiento cuando por las tardes las mandaban a buscar el agua, les servían para encontrarse con las otras muchachas y contarse las novedades, buenas o malas, que cada una tenía, también para comentar el último encuentro con los muchachos que habían conocido en el "Portalón" en el baile del domingo. Sabido es,  como ya tengo escrito en otras crónicas, que a nuestro pueblo acudieron durante muchos años multitud de jóvenes de toda la zona atraídos por el baile que todos los domingos se celebraba en el "Portal del Pasiego" mas tarde Salón de Memes, por todo esto a las muchachas les encantaban estos ratos de ocio en los que no faltaban referencias a las últimas novedades. Lo malo era que la mayoría de las veces el  entretenimiento se alargaba mas de la cuenta, y en éstas ocasiones el castigo consistía en que no te dejasen salir en la tarde siguiente, además de recibir una buena reprimenda, al final los muchos quehaceres de las madres les hacían olvidar dicho castigo (o eso hacían ver,) y así a la chita callando, y si la muchacha era espabilada,(y lo solían ser) volvían a la fuente y así seguir comentando de nuevo todas las incidencias o últimas novedades.



Como anécdotas las había muy graciosas, sobre todo de la forma de ingeniárselas para ir a la fuente aunque el agua no hiciese falta. Me cuenta Lines, la de Juan, de Celucos,-Mira   yo trabajaba por aquellos años en casa de Teresa la del Palacio, y en cuanto se marchaba ésta al rosario yo tiraba el agua de los calderos si estos estaban llenos, y salía zumbando a la fuente, pues esos ratos eran para mi los mejores del día, mas de una vez me gané alguna que otra reprimenda pues Teresa no era tonta y yo no sabía calcular bien  el tiempo.- Me sigue contando Lines,- que a pesar de que teníamos que salir muy jóvenes de casa de nuestros padres para trabajar y ganarnos la vida, para mi fueron los mejores años que yo recuerde, éramos muy jóvenes y aquella plaza de la fuente el mejor lugar para pasar aquellos ratos de entretenimiento, aunque cómo te digo, Teresa  algunas veces se daba cuenta de la jugada,-
También me cuenta Lines, que Teresa tenia a veces la costumbre de cerrar con llave el portón de la calle, -Y alguna vez me encontré con los calderos vacíos, pues había tirado el agua, y sin poder salir a buscarla, claro que para todo había recursos, y saltar el muro por algún lugar en el que pudiese "colar" los calderos también lo podía hacer.- Estas son algunas de las vivencias que Lines mas recuerda, pero por supuesto había muchas mas y como me dice Lines, de las demás se podrían contar relatos parecidos, aunque cada una tendría sus propias circunstancias. Como vivencias había también unas cuantas. Esta me la contó Manolito, uno de los chavales que por aquellos años solían acudir con los demás muchachos a pasar los ratos que podían con las muchachas en la plaza de la fuente. -Recuerdo, me cuenta Manolito, que una tarde ya anochecido, andábamos Manolo y yo haciendo tiempo para ir a cenar y nos sentamos en unos maderos que había amontonados en la plaza, seguramente de alguna "tala" que se habría hecho en el monte, como digo nos sentamos allí a fumarnos un "cigarrucu" antes de irnos a casa.




En esto cuando Manolo se estaba incorporando, al apoyar la mano en los maderos, pegó un bote casi en el aire.-Oye tú, que ahí detrás toqué una cabeza,- los maderos eran un buen montón, me sigue contando Manolito, y no nos atrevíamos a mirar mas de cerca, pues lo cierto es que tampoco se podía ver mucho, (el alumbrado público tardaría muchos años en instalarse,) Cuando ya íbamos a marcharnos, bastante "acojonados" por cierto, vimos como un paisano se incorporaba de entre los maderos diciéndonos,-Caguen la pu…a que andáis vosotros, como os coja…. No había mucho que temer pues el buen hombre, que se habría pasado un poco con los vinos, se debió de echar allí a ver si se le pasaba el "mareo" y se quedó dormido,- y si nosotros nos llevamos un buen susto el suyo no debió de ser menos.-
Así habría para contar bastantes más de todas las anécdotas vividas y que he ido recogiendo contadas la mayoría de ellas por quienes las vivieron, pero no tendría espacio suficiente para todas ellas. Solo diré que no todos los encuentros fueron tan placenteros, en la plaza de la fuente al ser un lugar tan transitado también había ocasión para los desencuentros y alguna que otra pelea. Solía ser frecuente si las vacas se peleaban al estar abrevando, que los dueños tuviesen unas palabras mas altas que otras, o algunas amenazas, sin que las cosas llegasen mas lejos, pero por supuesto rencillas algunas que otras había.

Las mujeres también tenían aquí sus diferencias, y en una riña se podían echar en cara cosas de la familia, y sabido es que no hay cosa que mas ofenda que sacar a relucir los trapos sucios de cada uno, y si la cosa se calentaba cualquiera se metía por medio.
Aquí en ésta plaza se tiraron de los pelos en una buena riña Maria Linares y Catalina, por lo que digo, por rencillas familiares, Ángeles la de tía Vitorina tubo aquí una buena "enganchada" con Josefa la de Toñu,  y aquí en ésta plaza se liaron a palos Manolo el de Socorro con Lino el de Julia, en fin alguna riña mas habría pero eso forma parte de la propia vida de cualquier pueblo, y lo que es seguro y tengo por bien cierto, es que ninguno se fue de éste mundo sin que las cosas se arreglasen entre ellos, ¡Que se puede decir,¡ que no hay mal que cien años dure, y entre estas personas cualquiera de ellas le habría hecho un favor al otro si lo hubiesen necesitado, pues por unir los uniría a casi todos hasta algún parentesco,  por lo demás lo que mas nos gusta recordar en mi pueblo son las cosas entretenidas y agradables, y no las otras.
          
                                           FIN.
                                                             MARY  PÉREZ, DE CELIS
                       

sábado, 5 de septiembre de 2015

UN RECUERDO MUY FAMILIAR



HOLA    AMIGOS.
Hoy cuando tomé el teclado de mi ordenador, para escribir el articulo que mas o menos tenía en la mente, contemplé desde la ventana que tengo frente a la mesa desde la que escribo, como mi prima Encarna, pasaba por la calle, ayudando a su padre ( mi tío Polo) en su paseo de alta mañana. Me quedé un poco "colgada" contemplándolos caminando muy despacio, y con el cuidado de que un tropiezo no lo haría caer, pues sus pies muy inseguros apoyados en sus " cachavas" apenas si se pueden levantar del suelo.
Fue uno de esos momentos, en que apenas sin darme cuenta, olvidé lo que tenía en la cabeza, y empecé a recordar como eran mis tíos, y los muchos momentos vividos con ellos en la casa de mis abuelos donde yo nací. Entonces pensé cuanto se merecían todos mis tíos y mis tías, que yo les dedicase este artículo, por que amigos lectores, todos ellos eran unos chavales muy jóvenes cuando yo llegué a sus vidas, y siempre les escuché la gran novedad que ello supuso para todos ellos.


 Me relataban cantidad de anécdotas de lo vivido con ellos en  aquellos primeros años, y una de las que mas les escuché siempre, fue el recuerdo que tenían de el día que di mis primeros pasos en la sala de la casa, de mis abuelos, en "La Corrolá," en la que todos alrededor me llamaban para que,  aquellos vacilantes primeros pasos, en los que contaría con un año mas o menos, me llevasen hasta cualquiera de ellos, y la alegría que les suponía a aquel, o aquella, de mis tíos,  a la que medio tambaleante, yo me dirigía.   Esta y algunas anécdotas mas, se las escuché a todos mis tíos durante muchos años,  Cuando contaba año y medio, nació mi hermana Carmina, con lo que en aquellos primeros años de nuestras vidas, a mis tíos a los que no les faltaron trabajos ni obligaciones desde muy pequeños, el sentirse tan importantes como ser tíos tan jóvenes, seguramente fue una de sus mayores alegrías, siempre nos tuvieron un cariño muy especial, seguramente pasarían con nosotras muchos ratos de entretenimiento, pues como digo trabajos y obligaciones desde muy pequeños tampoco les faltaron.  Mas adelante mis padres se fueron a vivir a su propia casa, en la que con los años nacieron mis otros hermanos, sin embargo, lo vivido junto a nuestros abuelos y tíos, a Carmina y a mi nos marcó en su recuerdo durante toda nuestra vida, las dos nos turnábamos para quedarnos en casa de los abuelos, un día cada una, con el tiempo Carmina fue la que mas vivió con ellos, pues yo, como tantas hermanas mayores, le hacía mucha falta a mi madre en el cuidado de mis hermanos pequeños, cuando ella tenía que salir fuera de casa, al tener  a otras obligaciones.    

Fueron pasando los años, mis tíos fueron formando sus propias familias, aunque durante muchos de esos años el trabajo en ayuda de los abuelos ( que siempre vivieron del campo, y del trabajo de mi abuela como modista) se siguió compartiendo. Cierto que ya,   cada uno de ellos tenía sus propias responsabilidades, tanto mis tíos, como mi padre, y los maridos de mis tías, trabajaban de mineros en las minas de La Florida, y entre este trabajo y algo del campo, fueron saliendo adelante, pero cuando hacía falta todos echaban una mano en casa de sus padres. Claro que la mayor ayuda que con los años contaron, fue con la de  mi tío Chucho, " el Chatu", como siempre ha sido conocido, o como "Pino" nombre con el que al parecer yo empecé a llamarlo cuando empezaba a hablar, pues al ser mi padrino, no acertaría a llamarlo de otro modo, y con dicho nombre lo llamamos todos sus sobrinos en muchas ocasiones. Mi tío Chucho no parecía tener mucha prisa por dejar el nido, pese a que su madre siempre le aconsejaba que se buscase una novia y fuese encauzando su propia vida, ¡yo no voy a estar aquí siempre! le decía, y aunque era muy fiestero y le gustaba recorrerse todas las romerías de la zona, lo de formar un compromiso serio no era lo que mas entraba en sus planes.   

La muerte de mi abuela, una mujer buena y generosa donde las halla, supuso un duro golpe para toda la familia, ella siempre tubo sus achaques, eran tiempos en que las mujeres llevaban un gran peso familiar sobre sus espaldas, y sus problemas de salud muchas veces se los guardaban para ellas, sus vidas eran muy sacrificadas, el campo y el ganado no siempre respondía a las espectatíbas que se esperaban, el abuelo era un hombre muy trabajador, pero de genio vivo, y muy impaciente para todos los trabajos. Mi abuela Luisa sacaba adelante también su trabajo como modista, que le quitaba muchas horas de sueño, entre unas cosas y otras su salud se resentía, y aunque el abuelo siempre le aconsejaba que fuese a los médicos que pudieran ayudarla, ella quizás no supo, o no pudo encontrar los momentos de reposo que tanta falta le habrían hecho, ( como a tantas mujeres de aquellos años) que sacrificaban su vida y su tranquilidad por ayudar a los suyos, sin encontrar el tiempo necesario para ocuparse de si misma.
Cuando mi abuela murió toda la familia quedó desolada, era una mujer todavía joven, solo contaba sesenta y tres años, pero eran años en que el poco cuidado que las mujeres dedicaban a si mismas, les hacía parecer mucho mayores, y aunque su gusto a la hora de confeccionar los vestidos de su clientela le habían dado muy buena fama, para ella nunca buscó modernidades, precisamente por uno de sus problemas de salud, había ofrecido a la Virgen del Carmen- de la que siempre fue muy devota- llevar de por vida su hábito, y yo no recuerdo nunca haberla visto vestir de otro modo, eso si, siempre compaginaba dos vestidos para el diario, y otro mas elegante para los días festivos, pero ese fue durante todo el tiempo que yo tengo recuerdo de ella su forma de vestir.
Cuando la abuela murió, el que mas desamparo sintió por su pérdida fue precisamente mi tío, Chucho, el hijo que nunca pensó  en dejar la casa de sus padres, creo que se sintió muy perdido durante mucho tiempo, pese a que una vez desecha la casa de sus padres, el se fue, junto con mi abuelo a vivir, con los míos, con su hermana mayor, -mi madre-  con los que siempre mantuvo una buena relación de hermanos, pero que además, el tampoco quería dejar solo al abuelo, con lo cual se les acondicionó un cuarto para que pasarían,  por lo menos los primeros meses dándose mutua compañía.
Después de hechas las particiones de la herencia,- algo que mi abuelo quería dejar solventado cuanto antes, - mi tío pudo conservar, su parte de la herencia, compaginándola con otros trabajos que iban surgiendo, pues durante unos años, tanto su parte como la de mis padres se trabajó conjuntamente, sin embargo el comprendió, ( y también aconsejado por mi madre que se lo escuchó muchas veces a la abuela) que lo mejor que podía hacer, era buscarse una buena muchacha, y dejar de gastarse las suelas de los zapatos bailando en las romerías, hay que entender la mentalidad de entonces, mi tío ya tendría sus treinta largos años contados, su vida seguramente seguiría transcurriendo en su propio pueblo, o como mucho en alguno de los alrededores. Entonces nadie tenía coches para los desplazamientos, y por haber dedicado toda su vida al sostenimiento  de la casa de sus padres, tampoco tenía ningún oficio al que se habría podido dedicar, tubo la suerte que gracias a una amistad que conservaba el abuelo, ( una amistad y un gran agradecimiento de los tiempos de la guerra,). Mi tío pudo con el tiempo entrar a trabajar en la mina de La Florida, - donde ya trabajaban sus hermanos y sus cuñados.Después de esto, todo lo demás fueron buenos propósitos, pues buscó, y encontró a esa  mujer a la que siempre le animó su madre que buscase, a veces la vida tiene esas carambolas, seguramente algo que para mi tío fue tan doloroso, como la pérdida de su madre, a la que tanto quería, con el tiempo propició el que encontrase a esa buena muchacha con la que ésta tanto le aconsejó que formase su propia familia.
Han pasado muchos años desde el recuerdo de lo que les estoy relatando, algo que por lo demás para nadie es ningún secreto, en los pueblos todos nos conocemos, hoy mis tíos y tías son bastante mayores, tanto por parte de madre como de mi padre, pero tengo la gran suerte de tenerlos a todos ahí, bueno por desgracia la mina a la que todos dedicaron su vida se cobró la de mi tío Luís, de el tengo menos recuerdos, pues era muy joven todavía cuando en ella se mató,  pero no son malos recuerdos, pues con nosotras, las sobrinas que llegamos a conocerle, fue siempre muy cariñoso, su hijo al que vemos muy poco es muy querido en la familia, y yo se que todos sus tíos siempre estarán ahí si los llegase a necesitar, su abuelo le incluyó en la herencia con la misma parte de las "hijuelas" que al resto de sus hijos.
Mi tío Polo, siempre fue muy fuerte, todos ellos tenían fama de buenos comedores, en casa de sus padres no habría cosas especiales, ni las exquisiteces que ahora se puedan tener, pero nunca faltaron buenos cocidos, buenas tortas o pan, y buenas tazas de leche que también había en abundancia, ni buenas matanzas, trabajar lo que quieras, pero bien alimentados siempre lo estuvieron.
Hoy los años dejan pasar las facturas del tiempo, sin embargo veo a mis tíos- a todos ellos- muy bien cuidados y atendidos por sus hijas, y también por los hijos, todo hay que decirlo, estos han sido menos, en la familia hemos ganado las mujeres por mayoría, -por lo menos en la de mi madre y mis tíos maternos,- no así por parte de padre, pues ahí mis primos ganan por goleada, y yo me siento muy feliz y contenta al ver con el esmero  y atenciones con que sus hijos los cuidan. Hoy Polo y Angelita, viven una tranquila vejez, atendidos principalmente por su hija mayor, Encarnita, que es quien lleva la casa, y está pendiente de ellos en todo momento, sus otras hermanas vienen a verlos siempre que pueden pues no viven en el pueblo, aunque siempre están al tanto de cualquier necesidad que tengan. Además atiende su propia familia y a su hermano " Vasio" que viven en la casa. 
 De mi tío Chucho " El chatu" otro tanto. Este a raíz de una caída que sufrió hace ya unos años, su salud se ha resentido bastante, sobre todo en su movilidad,  pero sus hijas y nieta siempre están pendientes de el, sobre todo mi prima Gema que es la que mas vive con ellos, su mujer Maria Cruz tiene la suerte de encontrarse en buena salud, y el disfrute de tener tan buena compañía será seguramente lo que con mas satisfacción contemplará su madre, allá desde donde los este mirando.

De mis tías Maria Paz, Marina, y Azucena, puedo decir lo mismo. Todas ellas han tenido su parte de sufrimiento en la vida, nadie se va de esta vida sin saber que estuvo en ella, Maria Paz, que fue la única que abandonó su pueblo al casarse, es la que menos contacto ha tenido con el resto de la familia, pero siempre se ha interesado por todos nosotros, y también siempre que ha podido, ha viajado desde Manresa, donde siempre ha vivido, para poder pasar unos días junto a los suyos, su único hijo vive muy pendiente de ella, aunque también formó su propia familia. Mi tía se casó muy joven, con el hijo de una familia que recaló en nuestro pueblo en la época de la construcción de la Empresa Saltos del Nansa, en la que dicha familia, trabajó, como encargado el padre, y empleados sus hijos. Esta familia vivió en el pueblo en el tiempo en que ésta Obra mantuvo su construcción, - como esta familia llegaron varias en aquel tiempo- y con un hijo de dicha familia fue con quién se casó mi tía Maria Paz, marchando con su marido cuando a este y a los suyos le surgieron otros trabajos,  una vez finalizada aquí dicha Obra.
Se establecieron en la ciudad catalana de Manresa, donde han vivido desde entonces, que es como decir toda la vida. Mi tío Gabriel, su marido falleció hace ya unos cuantos años, siendo todavía bastante joven, y mi primo Juan Pedro, así como su nieto, (que es su gran orgullo) pues un muchacho muy cariñoso con ella, además de muy inteligente, son para ella lo mejor de su vida.Mi tía Marina, y mi tío Darío, son también un ejemplo para sus hijas, Marina cuya salud no ha dejado desde hace años de mortificarla, lo ha sabido siempre llevar con mucha resignación, Darío, su marido, que también tiene sus achaques, propios de la edad, pues cumplirá pronto los 91 años, ha sido para ella un gran marido, y un hombre trabajador que siempre ha vivido para su familia, es un tío por el que yo siento un cariño muy especial, pues al haber vivido muy en contacto con mis tías siempre ha estado ahí para todo lo que lo hemos necesitado. Mis primas -sus hijas- han sido como nuestras hermanas, son las primas con las que mas contacto hemos tenido. Muchas veces nos quedábamos unas en casa de las otras, y yo que soy la mayor de todas, y todos los primos de la familia, siendo pequeñas las cuidé y jugué con ellas, tanto como con mis hermanos mas pequeños, ellas a medida que crecían siempre había alguna en nuestra casa, pues siempre vivimos totalmente mezcladas las unas y las otras. Tengo que decir que al ser seis mujeres y no tener ningún hermano, su juguete de pequeñas era su primo, mi hermano Manuel Antonio, único chico en mi familia, y por el que- sobre todo las primas mayores- sentían verdadera adoración. Siempre he querido mucho a todos mis primos, pero lo cierto es que por las de la tía Marina, hemos tenido desde siempre mucha mas cercanía.
De mi tía Azucena diré que tal vez por la edad, con los años casi la consideraba mas como a una hermana mas mayor, también viví muy en contacto con ella, pues aunque al casarse con mi tío Manolo, y marchar a vivir a el poblado que quedaba muy cercano a las minas de La Florida, - ya que, para que no faltase nadie el también era minero-  yo pasé muchas temporadas en su casa, con lo cual a las hijas de mis tíos Azucena y Manolo, también las zagaleé bastante, una de ellas, a la que puse mi nombre, es mi ahijada, y por todas ellas, así como por el benjamín de la familia, mi primo Manolín, siento también un gran cariño. Mi tío Manolo fallecido hace unos años dejó un gran vacío en toda su familia, la recuperación para mi tía a sido lenta, pero con la ayuda de sus hijos y el cariño de el resto de la familia, ha empezado a salir adelante, y ella al igual que a tantos en esta vida, solo el tiempo le dará la ayuda y la paz que, todos en algún momento de la vida hemos necesitado.
A mis tías paternas no las traté tanto desde pequeñas como a las maternas, es comprensible, -con estas me crié,- sin embargo también por ellas siento mucho cariño, sobre todo por mi tía Cuca, también por mi tía Anita, aunque a esta y a la otra tía, Isabel, apenas las veo, y el contacto con ellas es mucho menor. Todos mis primos paternos son también muy cariñosos y  simpáticos, pero con los que mas trato tengo es con los de mi tía Cuca, son los que mas han vivido en el pueblo, aunque en la época en la que mas se estrechan las relaciones familiares, siendo muy pequeños, al tener la desgracia de perder a su padre, marcharon toda la familia, a vivir a Santander, donde mi tía, ayudada por el "Indiano" un tío con quien siempre vivieron, podía darles a sus hijos unos estudios y una mejor preparación, con el tiempo regresaron a la gran casa que tienen en el pueblo, y tanto mi tía Cuca como mis primos viven hoy muy holgadamente, pues todos tuvieron la suerte de tener muy buena manera de ganarse la vida, todos ellos, así como mi tía Cuca, son muy queridos y respetados en el pueblo.
A mi solo me falta al finalizar este relato dedicado a todos mis tíos, decir que ¡¡ojalá nos duren muchos años !! yo que ya cuento con una larga madurez, pienso, que ya de mi vida pasada es lo único que me queda,- bueno que nos queda.- Mis padres son los únicos que nos faltan en la familia por ambas partes, tanto por la de mi padre como por la de mi madre, si descontamos al pobre Luís que después de tantos años se ha perdido bastante en el recuerdo, por eso pienso que somos afortunados por que todavía contamos con todos los tíos y tías ahí, aferrados a la vida, y sostenidos todos ellos, por unos hijos que los quieren y los cuidan. Yo si me lo permitís solo os diré, que sería muy feliz si pudiese hoy tener a los míos, hoy que tengo tiempo para cuidarlos y atenderlos, nos daríamos mucha compañía, yo a ellos, y ellos a mi, lo malo es que quizás en su día esa compañía no la supe valorar tanto como hoy la valoraría, pues aunque creemos que los queremos mucho, siempre en la vida todo es mejorable. no lo olvidéis nunca los que todavía los podéis disfrutar, es muy puesto en razón, que todo lo que de bueno se pierde nunca se olvida.
                    UN SALUDO . DE MARY PEREZ.  DE CELIS