sábado, 27 de mayo de 2017

TABERNAS Y TABERNEROS... LOS DE ANTES

Hola amigos : despues de un tiempo vuelvo a retomar de mi carpeta de articulos de hace años,otro de los reportajes que mas exito tubieron de los que salieron en la publicación periodistica en la que colabole
Antigua taberna de la familia del Pozo, Puentenansa
 
En aquel artículo hacia un pequeño homenaje a todos aquellos taberneros que ejercieron durante muchos años (toda su vida diría yo) en nuestros pueblos, prestándonos un servicio del que entonces no nos dábamos cuenta, pero que con los años, yo por lo menos, creo que fue impagable.

El meson de Celis recuerda a las antiguas tabernas
Con este recuerdo quiero  hoy,  con este medio de difusión tan importante como son las redes sociales, y a través de los miles de seguidores con que cuento en mi blog, se le dé mucha más categoría, o….  mucha más importancia, a esas personas, que hace tantos años nos acompañaron, desde aquellas antiguas tabernas, y que fueron para los vecinos de su pueblo mucho mas que un dependiente, fueron amigos solidarios en muchas ocasiones, los cuales seguramente sabían mucho de escaseces y necesidades, también de ratos de tertulia sin más, de charlas en las que la mente se relajaba ante unos vinos, muchas veces acompañada la persona por el propio tabernero.


Por eso este relato quiero que sea como un pequeño homenaje a quienes hace ya muchos años se fueron de nuestras vidas en las que dejaron muy buenos recuerdos, estos eran los taberneros de antes. El único pesar que me queda, después de haber redactado este relato, es el poquísimo material fotográfico que he podido reunir de aquellos bares y tabernas de hace años.
Casa Cholo fue siempre un referente en la xona del nansa (Cosio)
 De todos modos, si al leer este recuerdo, de lo que fueron las vidas de estas personas y de sus familias hace tiempo, yo me sentiría muy agradecida de que alguien me pudiese proporcionar alguna de esas fotos, que seguramente se conservan en alguna caja en vuestras casas, pues estaría encantada de ir incluyéndolas en el relato a medida que estas me fuesen llegando.    Solo quiero que vieseis en este reportaje, un recuerdo, y un reconocimiento, para que ( como digo en otro lugar) su memoria no se olvide, y la juventud que no conoció, y no vivió aquellos años, tenga algunas referencias de lo que significaron esas personas en nuestras vidas y en nuestros pueblos ¡En todos nuestros pueblos,! Y también de cualquier lugar que se pueda identificar con estos taberneros. Pero  muy especialmente en la zona del Nansa, que es lo que yo más puedo conocer.     
 
 
Casa Andres, en Celucos
                   
  Con mucho gusto pasó a trascribir el artículo que publiqué en su día.
  TABERNEROS …LOS DE ANTES!!
Es verdad ¡¡Que taberneros aquellos de antes!!  Yo no puedo hablar de lo que no conozco, pero de lo que si he conocido, si puedo decir con toda propiedad, ¡Que buenos taberneros aquellos de antes!
Tengo comprobado que los artículos que más gustan a la gente, son aquellos que hacen referencia a las cosas que vivimos hace años. Sera porque con los años, estos recuerdos se vuelven borrosos, y solo hace falta que alguna vez les demos un repaso para que nos traigan a la memoria aquellos hechos que al fin y al cabo formaron parte de nuestra vida.  También formaron parte del ir y venir de nuestra comunidad, y de la comunidad de cualquiera que al leerlos, se sienta identificado con cualquiera de ellos.
Y desde luego si alguien así puede dejar mucha historia en nuestros pueblos, estos son aquellos taberneros de antes, custodios de muchos secretos y muchas confidencias, junto a la toma de unos “chatos” de vino,  fiadores de algunas deudas, seguramente también pacientes escuchas de algunos desahogos, de algunas preocupaciones, y como no, consejeros fiables de que una taberna era mejor como lugar de convivencia, de sanos encuentros, y nunca lugares de grescas y de vinos peleones.

Pues bien, seguro que en nuestros pueblos, (pondré como ejemplo al mío, Celis, que como siempre digo, es el que más conozco) hemos tenido unos cuantos propietarios de esas tabernas.  Ahora bien, me gustaría que cada lector situase su memoria y su pensamiento en los personajes de sus propios pueblos, entre los que seguramente encontrará muchas situaciones similares a las nuestras, en los antiguos taberneros que conocieron y trataron hace muchos años.
No quiero confundir a la gente, por que diga “taberneros los de antes”. Yo no quiero quitarle ningún mérito a los propietarios de los bares que tenemos actualmente, porque precisamente ahí está la diferencia.  Hoy la palabra `tabernero` es que hasta ha caído en desuso, son dueños de tal o cual bar, o para dar más categoría a la palabra, se les conoce como Empresarios de la hostelería.  Desde luego el nombre no deja de tener su empaque. Lo que no relaciono yo, es la vieja taberna que conocí desde muy pequeña,  con los modernos locales, en el mismo lugar de aquellas, y que actualmente están regentados por los hijos primero, y actualmente por los nietos de aquellos antiguos taberneros, leyendas vivas del ir y venir de la historia de sus parroquianos.
Restaurante la Portilla en el tiempo de Amparito y Francisco '' Quico''
Empezaré por la tienda del Tío Julio,( lo de tienda era el nombre con el que también eran conocidas las antiguas tabernas) y la aclaración es obligada, dado que, si bien las tabernas hace muchos años, eran en los pueblos lugares reservados casi exclusivamente a los hombres, no dejaban de ser donde el resto de la gente del pueblo se abastecía de todo aquello que se necesitaba para el consumo de la familia. Por eso las tabernas de los pueblos eran también tiendas para todo, algo que se complementaba perfectamente.
De la tienda del  tío Julio, o tienda la Portilla, me ha quedado el recuerdo de un mostrador muy alto,( seguramente lo de alto seria porque yo era muy pequeña) de madera al fondo del local, con unas viejas estanterías, también de madera, combadas por el peso de las botellas, o de los demás usos que se les daban. Justo debajo de estas estanterías,  unas cubas incrustadas bajo sus  tablas, con un tubo  tapado con un gran tapón de corcho, servía para verter el vino en unas jarras o en botellas, con un embudo coloreado por su uso, con las que era servido el vino en el mostrador, o comprado para el consumo en las casas.
Restaurante la Portilla en la actualidad

 El tío Julio solía tener a la vista cualquier cosa que se precisase, como cajas de cerillas, velas que daban un fuerte olor a cera, cajetillas de tabaco, tubos de aspirinas, ovillos de cuerda de “guita” tan precisa para el amarre de los chorizos en las matanzas.   También sujetas en unas puntas entre las juntas de las estanterías, había colgadas  botas de vino, ristras de ajos, o de pimientos secos… algunas boinas, o algún sombrero,  rollos de alambre… en el techo, sujetas asimismo por algún clavo, creo recordar,  cestos de mimbre, o alguna “triguera,”  también pequeñas “maconas” cordeles, o “jaretos” de los que se usaban para sujetar la hierba en los carros. También los llamados “jarmosos,” que eran marmitas de reluciente aluminio y de variados tamaños… Un sinfín de utensilios con los que la gente del pueblo podía abastecerse de lo más necesario en una casa de labranza como eran la mayoría del pueblo en aquellos años.  Además de esto,  en la tienda del tío Julio se podían comprar algunos comestibles, ( pocos) el surtido era muy sencillo, algunas cajas de galletas, algún paquete de café, creo recordar también la venta de algunos productos a granel, como podrían ser, harina lentejas, alubias… pero poco mas, en esto había mucho mas surtido en otra de las tiendas del pueblo. La de Jesús el pasiego. 


De Amparo su mujer, la recuerdo trasteando en la cocina apenas vislumbrada desde la parte de fuera del mostrador.  Son recuerdos ya muy lejanos, pues del tío Julio, que era ya bastante mayor, siendo yo una cría, tengo en la memoria, como cuando me mandaban a buscar algún recado a su tienda, inclinaba su alta estatura por encima del mostrador ( al que yo no llegaba) para preguntarme –¡Haber mozuca, que te mando a buscar tu "guela!"-   Estos o algunos parecidos, son los recuerdos que yo puedo conservar del tío Julio, pues  debía de tener entre ocho o diez años cuando él murió, quizás alguno más, pero no lo recuerdo.
De lo que si tengo muy vivo en la memoria, es de cómo aquella antigua taberna, se transformo cuando su hija Amparito, junto a Francisco, su marido,- Quico el de la Portilla,- como siempre se le conoció, se hicieron cargo del negocio de sus padres cuando a estos les llegó la edad de la jubilación,  o tal vez la carga de los años, pues para mí que a estas gentes de antes solo los jubilaban los muchos años de trabajo, y que el cuerpo ya no daba más de sí.

Con la remodelación del nuevo local, la antigua taberna del tío Julio, paso a ser un bar bastante moderno para aquellos años, perdió su aire de tabernona oscura, con sus vigas renegridas por el humo de los muchos cigarros fumados a través de tantos años por sus parroquianos, con aquellas viejas sillas de madera, donde alrededor de unas cuantas mesas, los hombres pasaban el rato jugando alguna partida a las cartas, dejando pasar el tiempo, sobre todo en las tardes invernales.  En estas partidas no se jugaba dinero,¡ no lo había,! si acaso algún vino que pagaban los que perdían, y poco mas, yo recuerdo como mi padre, al que le gustaba jugar unas partidas a las cartas como al que mas, en los pocos ratos de ocio que el trabajo le dejaba, al no ser mucho de vinos, solía canjear sus ganancias( cuando ganaba) por unos caramelos, o por algún paquete de galletas, de aquellos paquetes que todos recordareis tubulares, de diez galletas “”María” que era como se vendían en aquellos años, y nos los repartía a mis hermanas y a mí, sentado a la mesa de la cocina esperando la cena, mientras mi madre, con su sempiterna labor de punto entre manos, siempre rezongaba por aquel “vicio” de mi padre de jugar a las cartas.
 
 También recuerdo cuando alguna noche al llegar,  mientras nosotras esperábamos expectantes  el reparto, mi padre se hacia el desentendido, y entonces mi madre- no sin cierta malicia- nos decía, ¡¡ala crías, volver a jugar que papa hoy perdió.
Volviendo al cambio que esta vieja taberna experimentó, fueron los nuevos dueños, Francisco y Amparito quienes lo hicieron posible, y aquella transformación no le restó nada de su habitual acogimiento, ello se debió  en parte, a que Quico supo ganarse muy pronto la confianza de los parroquianos, era muy bromista y bastante “chungón” y a veces sus bromas sentaban mal a los mas quisquillosos, pero el si alguno se enfadaba más de la cuenta,  optaba por contemporizar, y sin darle mayor importancia al asunto, esperando que todo se calmase le Francisco tenía algo que suele ser un buen principio, y era que sabía atraerse a la juventud.
 A veces, cuando no andaban bien de dinero podía fiarles, en el convencimiento  que estos mismos chavales en cuanto podían, saldaban con el su cuenta, y nunca nadie se enteraba de sus eventuales apuros económicos.  También les daba buenos consejos, y cuando marchaban a la “mili”, no les faltaron unas pesetas en sus bolsillos, o alguna remesa de dinero cuando éstos, alguna vez,  les escribieron alguna carta, en la que dejaban entrever que pasaban alguna necesidad que otra.

 Eran tiempos en los que estos chavales toda su dependencia, dependía de sus padres, y estos, al que mas y al que menos seguramente tenían en casa muchas necesidades que cubrir, ¡aquello si eran crisis! Pero haber donde iban a quejarse. Su vuelta a casa suponía una boca mas que alimentar, pero también una ayuda  para sus padres, pues cuando se acababan los trabajos más perentorios, sobre todo los de verano con la hierba, salían a buscarse la vida en cualquier otro trabajo, por sacrificado que este fuese.

 Junto a Quico, su mujer Amparito, también supo de un trabajo sin horas, arrastrando una  dolorosa  dificultad física, sacando adelante el trabajo de un comedor en el que nunca faltaron clientes, era una cocina sencilla y muy de pueblo, pero por lo que yo pude comprobar en alguna ocasión, abundante y con una apetecible presentación.  Lo que sí tuvo siempre Amparito era un vivo genio con el que nunca se mordía la lengua cuando lo sacaba a relucir. Solía ser el contrapunto de Quico, su marido, al que si había que soltarle la bronca por algún motivo, Amparito no se cortaba ni un pelo.  A su favor estaba que de su casa jamás se marcho nadie sin comer, fuese a la hora que fuese, y muchas de estas comidas, eran a gentes que se podían presentar a horas intempestivas, pero que estos  comprendían que sería  por algún motivo ajeno a ellos. Seguramente allá en su cocina, Amparito  rezongaría un rato, pero ella les daba de comer.
Hoy su hija Belén junto a su marido Jorge, siguen la tradición (no tabernera) pero si hostelera, en el nuevamente remodelado Restaurante, “La Portilla”  Pero pasados los años esta será otra historia, solo que esta historia seguramente serán otros quienes la cuenten.
De la taberna de Jesús el “Pasiego” y Catalina su mujer, se podía decir poco más o menos. Lo que variaba aquí, era la distribución del local. Este estaba situado en la planta baja de la magnífica casa familiar de vivienda.  Aquí, además del  mostrador de madera,   sus estanterías de bebidas, y las imprescindibles cubas del vino que se servía a granel,  tenía un apartado para tienda, y en ella, además de los comestibles muy bien alineados en sus estanterías, había un lugar muy bien delimitado, donde Jesús el pasiego en otras estanterías de madera, pero mucho mas artísticas,  exponía un montón de piezas de telas. Todo un lujo en una tienda de pueblo en aquellos años, y que permitía a las mujeres, poder confeccionar las ropas necesarias, sobre todo para el uso diario. En este comercio se vendían piezas de sábanas, cortes de pantalones,- estos sobre todo de aquella tela de “mahón”  que era la más usada para confeccionar los pantalones de diario de los hombres,  piezas de telas para manteles.
La Capellania, antigua casa-taberna del pasiego, mas tarde de Memes y Remedios
  También se podían encontrar una buena variación de las llamadas “pisanas” que al decir de mi abuela, que como modista era bastante entendida, eran de muy buena calidad.  Con ellas las mujeres confeccionaban, o mandaban confeccionar, los vestidos de diario. Porque  entre estas telas que vendía Jesús el pasiego, también había algunos lujos, estas podían ser las de algunas telas que por no poder estar al alcance de las escasas economías de aquellos años, se compraban solo cuando la ocasión lo pedía.  Para las fiestas más señaladas, para las bodas, para si había que emprender algún viaje...
Antiguo portalon de baile o Salon de Memes

En la tienda del pasiego, que como he señalado en alguna que otra ocasión, se podían encontrar las más variadas cosas, era sin lugar a duda el comercio que mejor abastecía las necesidades, no solo del pueblo, también los pueblos de los alrededores encontraban en este comercio todo lo necesario, sin tener que desplazarse a otros lugares más alejados, - dado que entonces no se contaba ni de lejos con las facilidades con que ahora cuentan las familias, que pueden tener en su casa para cualquier desplazamiento, uno o varios coches a su disposición,- este comercio, con el gran surtido de que disponía, facilitaba enormemente la vida de sus clientes.
En casa del pasiego, además de las telas, no faltaban los complementos, tales como los detalles de mercería, con sus hilaturas, pasamanerías, corchetes, automáticos, piquillos, galones, hilos para repasar,  aquellos hilos de carretes, de una gran resistencia, también un buen surtido para bordados… con ser esto mucho, estas mercancías se incrementaron mucho mas, cuando en la tienda del pasiego  tomaron el relevo su hija Remedios y Memes, su yerno, un hombre de una gran iniciativa, que además de darle un gran vuelco al local, continuarían  modernizarlo y abasteciéndole de multitud de otros productos, tales como un buen surtido en ferretería, droguería, bisutería, ropa interior,  por supuesto comestibles de una mayor variación. Desde luego no seríamos justos si no le reconociéramos a Meme y a Remedios, las muchas mejoras que introdujeron en su negocio cuando al jubilarse su padre, se hicieron cargo de este.  
  Aquel “Portalón”  que tanta fama dio a nuestro pueblo en los días del pasiego, se multiplicó por mucho con el interés que Memes se tomó en aquel salón de baile, costeando de su propio bolsillo un moderno tocadiscos para el que cada temporada nos compraba a la juventud de Celis, las últimas tendencias.

Mucho antes de esto, su suegro tuvo el gran mérito de acondicionar el local que sería desde los primeros años de su andadura, en los años cuarenta, el mejor punto de encuentro,  de todas las generaciones, de la juventud de toda la zona. Y aunque el aparato de música de los tiempos del “Pasiego”  seria de lo mas rudimentario, no dejó de ser un gran principio, que mas adelante Memes,  con su gran interés por este salón de baile, cambió por otro mucho más moderno, consiguiendo que este fuese un inmejorable lugar de diversión.   Un lugar en el que jugábamos siendo críos en los días lluviosos del invierno, y estorbando a las parejas de bailarines en las tardes de los domingos, cuando corríamos entre ellos a jugar a pescarnos unos a otros. No hay que olvidar que en el portalón del pasiego la entrada era de total libertad para todo el mundo.   Estos juegos darían paso con los años a nuestros primeros intentos de baile, y como se dice ahora, a nuestros primeros “ligues,” con lo que se iban completando esos ciclos que se sucedían año tras año, cuando las nuevas “hornadas” de chavalería venían empujando a las anteriores.
Nunca podremos olvidar, las numerosas generaciones juveniles, todo lo que – primero el “Portalón”- y mas tarde el estupendo Salón de Memes, supuso para (y lo digo sin exagerar) una gran parte de nuestra provincia, pues de ello dan fe las numerosas parejas que se fueron formando entre la multitud de jóvenes que se desplazaban cada domingo a este lugar.  Hoy estas parejas, ya abuelos, siguen viniendo por el pueblo donde tal vez recuerden a esos nietos, que aquí empezó lo que ahora es su vida.
 El salón del pasiego,  fue siempre muy aprovechado para cualquier evento.  Aquí se debatían los concejos comunales, también en la Cuaresma de hace años, al no permitirse el baile, se aprovechaba, los domingos para que la juventud tuviese un lugar de encuentro, y se buscaban las formas de suplir dicho baile con otras alternativas, para las que, desde luego, ideas no faltaron nunca.
Este local servía  también para que aquellos teatros ambulantes, que cada cierta temporada recalaban en nuestros pueblos,  pudieran montar en él su escenario, en el que interpretaban las obras de los dramaturgos más famosos.  Con los años y ya en la era de la televisión, muchos recordaríamos aquellos comediantes, y lo mucho que con ellos aprendimos, viendo muchas de estas mismas obras, recreadas por los mejores actores de la pequeña pantalla.
Restaurante Casa Jandro

Durante bastante tiempo, y una vez  jubilados Memes y Remedios, su hija María Paz, junto a su marido Fonso, se hicieron cargo del negocio familiar, con lo que como digo, estos comercios tuvieron, y tienen, toda la confianza y la solera que dan estas sagas familiares, en las que el buen hacer se lleva en la sangre.   Hoy  este comercio está cerrado al público como bar, y se ha convertido en un bonito museo,  que puede ser contemplado por aquellas personas que quieran pasar sus vacaciones, pernoctando en la casa rural que es ahora la vivienda familiar.  El antiguo “Portalón ”siguió siendo durante unos años más, una estupenda sala de fiestas, que en nada envidiaba a la de cualquier villa o capital, mucho más importante que nuestro pequeño pueblo.  Sin embargo a este salón también le llegó su cierre, la juventud se buscaba otros lugares más alejados, los tiempos fueron cambiando.  Hoy este antiguo “Portalón,”  sirve para otro menester, también muy necesario en nuestro pueblo.  Son nuevos tiempos y nuevas costumbres.


La taberna de Jandro y Rosina, se encontraba(aun se encuentra) a la salida del pueblo en dirección carretera de Pesues. En el barrio de la “Coterona” y era otro de los lugares de esparcimiento de las gentes de Celis más visitados. Su buena bodega tenia justa fama, Rosina  era una cocinera muy apreciada por todos aquellos parroquianos que acudían a esta taberna-bodega.  Dicha clientela también le venía dada por los muchos concursos de bolos que se celebraban en la bolera que estaba situada, cruzando la carretera, justo enfrente de su taberna, y que era también propiedad de Jandro y Rosina.

Platos muy variados y apetecibles en Casa Jandro
El juego de los bolos, ha sido una afición muy arraigada desde siempre en la Comarca del Nansa,  raro será el pueblo, grande o pequeño, que, -sobre todo en las tardes veraniegas- cuando las faenas del campo, o cualquier otra obligación se lo permitiera, que estos parroquianos no acudiesen a la bolera de Casa Jandro, en la Coterona, para pasar unos buenos ratos practicando unas “tiradas” a los bolos, tiradas que se compensaban consumiendo unos vinos de la apreciada bodega de la taberna de Jandro y Rosina.


Puentenansa, Casa Fidel, una casa con mucha solera

Como la taberna del tío Julio, y la de Jesús el pasiego, con los años también Jandro y Rosina, dieron paso a su hila Mary y su yerno Serafín, los cuales también realizaron en este local una importante obra de remodelación. Hay que tener en cuenta, que los nuevos propietarios, que al final, después de hacerse cargo del negocio familiar, eran también la familia más directa de estos, lo que más les interesaba era facilitar el trabajo, con unas mejoras que ya resultaban imprescindibles para un mejor funcionamiento de dicho negocio.  Y así fue durante bastantes años, en el que este restaurante contó con una gran clientela, a la que Rosina, con su enorme vocación de cocinera, colaboró, y fue una gran ayuda para su hija y su yerno todo el tiempo que su salud se lo permitió.
Taberna y restaurante de la familia Cossio (Camijanes)
Hoy todos estos antiguos negocios familiares, que pasaron de padres a hijos, son sus nietos quienes, de una forma o de otra continúan con ellos, y digo de una forma o de otra, porque ninguno de ellos seria reconocido en aquellas viejas tabernas, ni siquiera en el nuevo aire que les dieron sus padres años atrás, y que todavía tuvieron en sus años de recorrido, un término medio entre la vieja “tabernona” de sus abuelos, y los modernísimos restaurantes que ahora dirigen sus nietos, unas tabernas que fueron pasando a sus hijos y nietos, y donde muchos clientes vimos como  aquellos viejos y entrañables taberneros, fueron pasando a sus hijos,- y un tiempo después a sus nietos,-  con el delantal de mando, los recuerdos de toda una vida, muchas horas de trabajo, y el recuerdo de su compañía y su buen hacer.
Para finalizar, he recabado los nombres de algunos de aquellos viejos taberneros, que quedan todavía en la memoria de los mas veteranos de la zona. Entre ellos me dan nombres como´, Teodorín de Polaciones, El Rubio de Carmona, Pilar y hermanos del restaurante “ El Sindicato” en Puentenansa. Tambien en Puentenansa, el bar tienda y restaurante de Maria Rosa, así como el restaurante de Fidel y Adelina, Casa Cosme en el Arrudo, Casa Cholo en Cosio... Tabernas, Bares, Tiendas para todo en cualquier pueblo de toda la zona que como digo siempre quedaran en el recuerdo. Con el tiempo me gustaría incrementar este reportaje con todas aquellas fotos que me puedan hacer llegar, o que yo pueda encontrar.
                       
Casa Cesar en Bielva, siempre ha tenido una cocina con mucha fama
UN  SALUDO  DE  MARY  PÉREZ.   DE  CELIS.      









sábado, 22 de abril de 2017

COSTUMBRES DE NUESTROS PUEBLOS



 Hola amigos del blog. En este reportaje, que ya fue dado a conocer en su día en la publicación donde colaboré hace unos cuantos años, le daba un repaso a lo que fueron las costumbres de nuestros pueblos en tiempos pasados. Pasados, sí, pero no tanto como para que nuestra memoria no nos alcance. 
Fueron años de pocos adelantos, todavía nos quedaban muy lejos descubrimientos tan importantes como los que nos fueron llegando bastantes años despues. ¡solo, y como muestra de lo que digo,! para poner una conferencia a cualquier familiar que viviese fuera, habia que llegarse al pueblo de Pesues, y alli hacer esta llamada desde unas cabinas en las que te daban el permiso para poder hacerlo. Yo eso no llegué a necesitarlo. En mis tiempos ya se empezaban a tener algunos adelantos, como por ejemplo ese mismo tendido telefonico en todos los pueblos,( Que no en las casas), esto todabía se tardarian unos cuantos años mas en conseguirlo. Como tardarían también unos años mas los benditos electrodomésticos, las televisiones, las planchas a vapor, disponer de algún coche en las familias, los útiles a motor para el campo, el agua corriente en las casas, los asfaltados y electrificación en nuestros pueblos... y suma y sigue, hasta llegar a lo que ni en los mas disparatados de nuestros sueños ( y ya no digamos en los que sin ser demasiado lejanos nos precedieron) las últimas y mas sofisticadas nuevas tecnologías que ahora disfrutan nuestros nietos. Y eso sin desdeñar que la edad desde la que yo estoy hablando está todavía en mis sesentaitantos, algo que,- con ser una larga madurez,- para nada en estos tiempos nos trasladaría a la edad de "Maricastañas."Por todo ello, y por lo rápido que se nos va el tiempo, por que estas costumbres que fueron tan importantes en nuestros pueblos, quisiera que esta memoria de lo que fue ese tiempo no se pierda para siempre. Este recuerdo se lo merecen todas aquellas heroicas personas que no pudieron disfrutar de ninguna de las muchas ventajas y comodidades que ahora disfrutamos en nuestras casas. unas gentes que nunca pudieron tumbarse en un mullido sofá despues de una agotadora jornada de trabajo, ni de unas vacaciones como ahora pueden disfrutar los muchos juvilados como los que se programan del Inserso, y en la mayoría de los casos hasta del muy escaso dinero con que poder sacar adelante a los suyos. 
Por que nunca perdamos esa memoria, me gustaría que el amigo que lea mis escritos los valore y los transmita, por ellos, por los que vivieron esos tiempos heroicos. Son por ellos por los que hago muy a menudo un examen de la memoria.    UN SALUDO.    

Cuantas costumbres antiguas, nos parecerían ahora, pasados los años, como cosas de novela.  Y no solo costumbres, también canciones, coplas, versos… momentos que vivimos, o se vivieron asociados a esas costumbres.  A veces, cuando nos encontramos en reuniones, cuando celebramos una merienda…un cumpleaños, o…simplemente porque un grupo de personas nos encontramos porque sí, sin siquiera proponérnoslo, y casi sin darnos cuenta, nos da por recordar,  y solemos decir… ¿ Te acuerdas de esto?...¡ Parece que fue ayer,… casi no me acordaba ¡…  Son momentos en los que cada una recordamos aquellas anécdotas que nos pasaron, o que vivimos, o que nos contaron.
Estas anécdotas, o vivencias, a veces son alegres y nos reímos con ellas, otras pueden ser dolorosas y mas traumáticas, y nos pueden dejar mal cuerpo al recordarlas, pero también salen a relucir, pues son cosas nuestras, son situaciones que surgieron en nuestro pequeño mundo, y que de vez en cuando vuelven a nuestra memoria, y así de esta forma siguen formando parte de el,  no se pierden para siempre, es lo que se dice de forma popular, “ el boca a boca del pueblo”
Hoy la vida ha cambiado tanto, que cuando nos da por comentar aquellos episodios de hace años, nos parecen, como digo, cosas de novela. Por eso creo que estas situaciones, estos recuerdos, esos retazos de nuestra vida, esta bien que queden escritos, pues todos ellos se vivieron de forma muy real.


La juventud de ahora seguro que no sabe, que hace unas cuantos años, cuando las mozas acudían a las romerías de otros pueblos, eran “vigiladas” o mejor sería decir “ protegidas” por los mozos de su pueblo.  Si los pretendientes que solicitaban la compañía o el baile de alguna de estas muchachas, era lo que se llamaba, persona de bien, o traía buenas intenciones y formalidad, tenian buenos modos, y les caía bien a los mozos, dejaban que la cosa siguiera. Si por el contrario el mozo en cuestión,  tenía fama de mujeriego, era camorrista, o venia fanfarroneando,  ¡ ahí estaban los chavales para pararle los pies!


Yo recuerdo haber escuchado, hace ya muchos años, como cuando alguno de estos “elementos,” no querían hacer caso de algunas advertencias, al final se les propinaba unos buenos palos, y la cuestión se tranquilizaba. Normalmente no volvían a por mas. Estas costumbres hoy parecerán muy radicales, y hasta condenables, pero seguro que en la memoria de muchos al leer este relato, recordará haber escuchado o haber vivido algunas de estas anécdotas.


También se podía dar el caso, de que cuando dos pueblos cercanos celebraban fiestas, surgieran piques, como cuando algún muchacho que cortejaba a la muchacha del pueblo vecino, esta lo prefiriese a algún pretendiente del suyo propio, y ahí la crueldad de la persona despechada, podía poner en entredicho el buen nombre de aquella que no le había hecho caso, entonces las coplas mas hirientes solían ser un buen recurso.
                      
      Los amores que tu tienes,
   Primero los tuve yo,
         ¡Ojalá que te diviertas,
                                 Con lo que a mí  me sobró.
Estas coplas podían ser motivo de hacer sospechar al novio de la chica, que a lo mejor su conducta no había sido muy honrada, y ahí tendrías como el pretendiente despechado, con unas coplas malintencionadas, sembrarían unas dudas en su propio beneficio, pues a veces el daño era irreparable, y podía romper el noviazgo. Eran tiempos en los que la maledicencia y una honra mal entendida  tenían un gran peso. En esto sí que se nota muchísimo el paso generacional, y las diferencias en el pensamiento.

No todas las anécdotas que se trataban tenían que ver con cosas que resultaban perjudiciales: había otras, como rememorar los tiempos de la niñez, los años escolares… los maestros que nos impartieron clase… Estos fueron unos cuantos. En nuestro caso ( las niñas) eran maestras. En Celis desde los tiempos que yo recuerde siempre tuvimos maestros para los niños, y maestra para las niñas.

 Solían ser casi siempre,- sobre todo en el caso de las niñas,- maestras primerizas, como para que adquiriesen rodaje y experiencia, la prueba estaba – ellas mismas lo decían- que sus primeros destinos eran estos pueblos pequeños, los cuales les servían para ir acumulando puntuación, y así poder optar a una plaza en otros lugares mas destacados, lo malo era que al tener constancia del poco tiempo que impartían clases en estos pueblos, tampoco se motivaban mucho con los estudios impartidos. Claro que como en todo hubo buenas excepciones, y justo es reconocerlo, hubo maestras que dejaron muy buen recuerdo.

 
De esos años, recuerdo,- recordamos muchas condiscípulas,- el aprendizaje de aquellos versos del mes de mayo que ensayábamos en la escuela, y que la maestra, ayudada por el párroco del pueblo nos hacía poner en escena.  Los ensayos nos planteaban dos situaciones, por un lado la ilusión que nos hacía ser protagonistas de un acontecimiento que año tras año realizábamos ante todo nuestro público, y que ese día estaría muy pendiente de nuestra actuación. Y por otro la responsabilidad de que los nervios no nos traicionasen y pudiésemos dejar en buen lugar aquella tarea, por la que nuestra maestra y el Señor cura tanto nos habían machacado en los ensayos, por todo ello teníamos que meternos muy bien en el cometido, y que nuestra pequeña honrilla quedase muy alta. 


 Después ya vendrían los parabienes y las felicitaciones, pero de momento lo que se esperaba de nosotras era que quedásemos bien, pues en ese último domingo del mes de mayo, la Iglesia acogía a los fieles de todo el Concejo, formado por los tres pueblos que lo componen,- además de sus correspondientes barrios, que por cierto en aquellos años tenían un gran número de vecinos, así como la correspondiente chavalería. Estos recuerdos, ya los doy a conocer en anteriores artículos, pero como todo ello forma parte de las mismas historias, no pasa nada porque se vuelvan a traer a colación. Lo que si quiero destacar de este tiempo de aprendizaje, son los numerosos niños que acudían a la escuela de los barrios del Concejo. En Celis tenemos unos cuantos.  Los de la Cotera,  las Bárcenas, la Herreria, Los de Arenas… estos son de por si varios núcleos, diseminados por una ladera en la que en lo mas alto, se sitúa la capilla bajo la advocación de la Virgen del Carmen, tales como el Carmen, La Cotera del Carmen, Repollo,… y el mismo Arenas y Calleja.

  Pues bien, de estos barrios quiero destacar la gran cantidad de niños que en aquellos años acudían a las dos escuelas de Celis, eran pocas las familias de cada barrio, pero como en cualquier casa del pueblo de aquellos años, en cada una de ellas se podían contabilizar un buen número de chavalería.  Mención aparte se merece otro lugar, (no se si le cuadraría bien la palabra barrio) Mas bien se le puede definir como poblado minero.Eran estas unas familias que vivían muy cercanas a las entradas de las minas de la Real compañía Asturiana, en los llamados, montes de la Florida, y lugar de trabajo de  -, además de estos vecinos,-  un gran número de familias mineras del pueblo de Celis.   Estas minas que funcionaron y dieron vida y prosperidad a muchos pueblos de la comarca, cerraron hace ya bastantes años. 


 Hoy son mas conocidos estos terrenos, por ser el lugar donde está ubicada la famosa cueva del “Soplao,” claro que, en el tiempo en que los niños de estas familias mineras bajaban a las escuelas del pueblo, nadie podría imaginarse que aquellos caminos de las cuestas de la Florida, que diariamente recorrían estos sufridos chavales, llegarían a tener la fama que cientos de turistas les han dado, al contemplar  los espectaculares  interiores, que el paso de los siglos ha dejado en los maravillosos techos y suelos de estas cuevas mineras, cuando pasados los años, se ha dado a conocer estos maravillosos interiores     Pero volviendo a lo que fue la vida de estos críos en los año de su niñez, no era poco sacrificio el que realizaban diariamente.  Con buen tiempo, al fin y al cabo, eran niños,- y unos niños enseñados desde muy pequeños a largos recorridos,- no en vano vivían en las montañas, y como se decía antes, están “escorreaos desde chicos”. Lo  malo eran los inviernos, con sus fríos, sus celliscas, sus nevadas, y mas si se recuerda que en esos años ninguno de estos críos disfrutaría de las ropas de abrigo, ni los alimentos que hoy seguramente, tienen los nietos de los que lo fueron  en aquellos años. Por todo esto,  este apartado a esa memoria creo que es de justicia que se haga.
Siguiendo con el mes de mayo, mes de las flores, como nos enseñaron a conocerlo, llegaba también el último domingo, y así, con muchos nervios y mucha ilusión, nos preparábamos para decir nuestros versos a la Virgen.  La Iglesia estallaba de flores y velas. El altar se había cubierto con el mejor mantel, y la gente llegaba temprano con sus mejores galas para poder ocupar un buen lugar.
Los niños lucíamos nuestros  trajes de primera comunión. Otras niñas vestían de angelitos, con unas largas túnicas y unas enormes alas llenas de plumas, y todas nos metíamos en nuestro papel como la mejor de las artistas, no en vano llevábamos muchos días ensayando nuestro papel.

  La Virgen también representada por otra de las niñas, lucia un precioso manto y una corona muy brillante.  Y así unos niños diciendo los versos, los angelitos acompañándolos, y la Virgen respondiendo a cada verso que le dedicábamos, íbamos poco a poco perdiendo el miedo y la aprensión, a medida que los versos iban desgranándose.
 Cuando acababa la ceremonia, la alegría del Señor cura y las maestras, y el orgullo de nuestros padres por lo bien que lo habíamos hecho, nos dejaba mas que satisfechas. Algunas de aquellas estrofas seguro que mas de una las conservamos en nuestra memoria.
Adios Maria, preciosa estrella,
Rosal del cielo, y Madre nuestra.
  Adios te dicen, con mucha pena
  Los niños todos, de nuestra tierra
  
Volviendo a nuestras celebraciones y costumbres, otra de las fiestas de gran relieve en nuestro pueblo, fue la del Corazón de Jesús.  Era esta una fiesta muy religiosa, pero también de muchísimo lucimiento, y en la que de una forma o de otra, colaboraba todo el pueblo. Las calles principales se llenaban de altares, y aquí también los niños teníamos mucho protagonismo, pues en estos altares nos colocaban evocando escenas religiosas, para las que la imaginación y el buen gusto de quienes nos ponían en escena era todo un reto. Aquí cada altar era adornado por las personas del barrio al que representaban, pues además de la calle principal, cada uno de estos barrios podían decorar su propio altar.
Los cruces de las calles se adornaban con arcos hechos con ramaje y ramilletes de flores.  La juventud del pueblo, -chicos y chicas- ponían toda su ilusión en adornarlos, y todos juntos trabajaban con gran entusiasmo, y tampoco faltaban las bromas y las risas.
…. Y así llegaba el día de la fiesta, el día que se conmemoraba el Corazón de Jesús.
Después de la misa, muy solemne, cantada por el coro parroquial, la procesión salía de la Iglesia con el Señor Cura vistiendo su mejor ropaje, los monaguillos, también con sus túnicas blancas, y los bajos de precioso encaje de gran gala, portando los cirios, adornados también para la ocasión. Y lo que mas emoción despertaba entre toda la gente,  los dos grandes estandartes, uno en raso rojo con una preciosa imagen del Sagrado Corazón estampado en su centro, y otro en azul cielo, también de raso, con otra estampa de la Inmaculada Concepción.
Estos estandartes los portaban normalmente  algunas personalidades de mando, aunque también los podía portar cualquier vecino que lo solicitase. Otra costumbre que se daba para llevar estos estandartes, era que si alguna pareja de novios, tenía en proyecto casarse en un corto tiempo, podía tener también el honor de ser ellos quienes los llevasen.  Lo cierto que unos u otros nunca faltaron voluntarios para este cometido. A cada lado de quien los portase se colocaban dos niños vestidos con sus galas de primera comunión, con unos cestos con pétalos de rosas, estas se lanzaban a pequeños puñados, cuando el sacerdote impartía su bendición en los altares.

 Estas fiestas religiosas, vistas con la perspectiva actual todo lo que queda de ellas solo son los recuerdos,- y muchos ya también se han perdido,- pues ya casi no queda nadie de los que participaban en ellas.  Y no es eso lo malo, es peor escuchar como a veces se reniega de unas tradiciones que todos vivimos en el tiempo que nos tocó vivirlas, que marcaron el devenir de nuestros pueblos y nuestras gentes, que fue un tiempo en que todos éramos participativos, pues a nadie le era indiferente aquello que de una forma o de otra servía para el realce de su barrio o calle, pero que sobre todo servía para que un pueblo viviese la alegría de unas fiestas muy señaladas.

 Lo malo (con serlo) no es que solo se reniegue de estas tradiciones que estuvieron tan arraigadas en nuestras vidas, si no que al fin y al cavo, tampoco actualmente sea mucho mejor lo que tenemos.  Podemos pensar que entonces por lo menos la gente sentía el orgullo de lo suyo, se vivían los días señalados con mucho entusiasmo, sería porque no teníamos mas,  o sería porque a pesar de todo había ilusión, no sé, yo soy de las que pienso que algunas cosas en nuestros pueblos, no han cambiado para mejor,  como las bonitas voces  del coro parroquial tan participativo entre las chicas y los chicos, con el encanto y la potencia de barítono de alguno de ellos.

                                Salve  Corazón Sagrado
                                 En la tierra,
                                Establece Tu reinado
Este do final de la canción era, como el resto de las cantadas por el coro, de un emocionado respeto, así como cualquiera de estas interpretaciones, que el juvenil grupo, entonaba durante la celebración de la misa.
                                  Corazón Santo,
                                   Tu reinarás
                                   Tu nuestro encanto,
                                    Siempre serás.

Por todo ello, porque no se pierdan del todo estos recuerdos de nuestros pueblos, quiero hacer también un repaso a lo que eran las celebraciones de las bodas entre nuestros amigos contrayentes.
Hace años no había como ahora, la costumbre de salir del pueblo para celebrar los convites de bodas. No es que estas no tuviesen un gran protagonismo, muy al contrario, pues la gente del pueblo participaba en ellas de una forma o de otra, esta podía ser limpiando y adornando la Iglesia, o bien ayudando a servir en el convite.  Además de, (claro está) los invitados, en los que seguramente habría un representante de cada casa del pueblo.
Antiguamente la costumbre era la de casarse a una hora muy temprana, para después, bien en la casa de cualquiera de los dos contrayentes, o en el “Salón del Pasiego”, servir un chocolate con galletas y rosquillas, y después cada uno a su casa, mientras los novios con un poco de suerte, igual podían bajar a Pesues a la pasada del tren para disfrutar de un día o dos en Santander.
Mas adelante las cosas fueron cambiando, y aunque la ceremonia siguiese siendo muy sencilla, el convite se alargaba un poco mas, pues se ponía un poco de “ picoteo” como embutidos, algunas conservas, y la siempre recurrente tortilla de patata, además de alguna botella de vino.  Como postre se servía también chocolate y rosquillas, o algún otro dulce.

Pero un día alguna de las parejas contrayentes, quiso que su boda fuese mas rumbosa, y decidió que sus invitados comiesen a gusto. Para ello encargaron la comida ( como siempre ) en el salón del pasiego, y aquello ya tuvo otra categoría. El menú salía mas caro, pero los novios quedaban muy bien.  Además en las bodas ya empezó la costumbre de hacerse regalos a los novios por parte de los invitados, regalos que eran muy apreciados por estos, pues con ellos podían completar el ajuar para la casa.
Esta comida de bodas consistía en una buena sopa de primero, seguida de merluza rebozada, y finalmente la carne, que podía ser de cordero cabrito o ternera.  Se daba el caso de que en la mayoría de las casas tenían ganado, o “recilla menor”, con lo que la propia familia ponía dicha carne, y si no lo tenían en la familia, siempre los podían surtir algún familiar.
Lo que no faltaba en estas bodas del pueblo era una buena cocinera, la cual invariablemente era Cunda la de Celucos, la mejor, al decir de los restaurantes que siempre recurrían a ella si querían tener garantías de que todo saliese bien´
Como digo, en las bodas mas antiguas todo era muy temprano y con mucha discreción, casi como algo clandestino, o un poco a escondidas, pero a medida que las costumbres fueron cambiando, las bodas ya fueron siendo un gran acontecimiento, las celebraciones fueron siendo mucho mas alegres, con los años la juventud que era invitada pagaba a “escote” una pequeña orquesta de algún músico de los alrededores, y así la fiesta se prolongaba hasta bastante avanzada la noche, los novios también participaban del jolgorio, y después emprendían en algún taxi de la zona, lo que ya no sería solamente de fin de semana a la capital, sino que muchos de ellos ya programaban salidas para conocer otras ciudades. Desde luego aún quedaban muy lejos los viajes organizados a alguno de los exóticos países que ahora se visitan, pero no dejaban de ser buenos cambios con lo vivido anteriormente.
En estos viajes se daba el caso de que algún recién casado, le gustase llevar a su pareja a conocer la ciudad donde había realizado su servicio militar, ¡claro que esto debía de ser a aquellos a los que les quedó un buen recuerdo de aquel servicio! Lo cual no sería muy de extrañar, pues en aquellos años tal vez estos muchachos era la primera vez que habían tenido  la oportunidad de salir de su pueblo, o como mucho de su provincia.
En Celis, justo es decirlo, además de la casa de comidas del pasiego, otro restaurante se repartía las bodas y celebraciones de los pueblos del Concejo.
El restaurante de Jesús el pasiego fue ganando en categoría con la llegada de su hija Remedios y su marido Memes, estos fueron los que tomaron el relevo del negocio familiar, cuando por su edad, su padre tuvo que retirarse. Este salón, así como el restaurante y el bar tomaron con el empuje de Memes un gran protagonismo, que Memes patrocinó y modernizó, dotando al salón de baile de el mejor de los tocadiscos, así como las últimas novedades en cuanto a tendencias musicales, dando a este pueblo un auge como nunca antes fue conocido.
El otro restaurante del pueblo, era el que regentaban Amparito y su marido Francisco, conocido por todos como “Quico el de la Portilla”, los cuales se hicieron cargo de la antigua taberna de los padres de Amparito, Julio y Amparo, y que siempre se la conoció como la taberna de tío Julio.  La taberna del tío Julio, tuvo antiguamente, junto con la de Jesús el pasiego mucha importancia, y fue también durante muchos años, lugar de encuentro de los parroquiano del Concejo, así como de toda la gente que pasaba por el pueblo.

 Además de estos dos lugares, en Celis, a la salida del pueblo había otra taberna, la de “Jandro” y Rosina, la cual era conocida por su buena bodega, además de contar justo enfrente de la taberna, con una bolera, donde dada la gran afición bolística que siempre existió en el pueblo, era muy concurrida sobre todo en las tardes veraniegas. Todavía se tienen buenos recuerdos de los muchos torneos celebrados hace años en dicha bolera, además de celebrarse en ella el baile de la festividad de la Virgen del Carmen.
Tanto los restaurantes de Remedios y Memes, así como el de Francisco y Amparito, fueron pioneros en las celebraciones de convites de bodas, en los que ponían todo de su parte para intentar superarse, y lo cierto es que fueron unos convites excelentes durante muchos años.
 Después vendrían las modas de que las bodas se celebrasen fuera, lo que para mí, hoy, al cabo de los años, me parece que fue una gran pena, pero las cosas fueron así, los tiempos cambiaron para muchas cosas, pero creo que algunas de ellas ni siquiera para bien.
Otra de las costumbres que pervivió en el tiempo de de estas celebraciones, fueron las canciones que alegraban las sobremesas de los banquetes de los novios, que eran dedicadas a ellos, y que afloraban, una vez bien lleno el estomago, además de alguna que otra copa, que era cuando la alegría se soltaba.  Las coplas siempre ponían toda la gracia y la picaresca a la que hacían alusión.
 En la cola del vestido,
 Lleva la novia una estrella,
Con un letrero que dice.
    Viva su novio con ella.          
  A veces las coplas aludían también al papel del cura, y si este se encontraba presente en el convite, lo mejor era que se lo tomase a guasa, y así todos contentos.
                                                            El señor cura no canta,
                                                            Porque lleva la corona
                                                           ¡¡Cante Señor cura cante
                                                            Que Dios todo lo perdona!!
       Otras de las coplas eran como para avergonzar un poco a los novios, pues no dejaban de tener su chispa.
                                                         Por debajo de la mesa,
                                                        ¡se menea no se qué,!
                                                        Es el novio a la novia,
                                                        Que la toca con el pie.
Y también las había las que hacían alusión a lo que sería su vida de ahora en adelante, y decían así.
                                                       Estos que se casan hoy,
                                                       Dios les de mucha fortuna.
                                                       Y para el año que viene,
                                                       Tengan un niño en la cuna.
Pues nada mas  por ahora, creo que este recorrido por las costumbres de nuestros pueblos de hace años, nos traerán muchos recuerdos y algunas nostalgias. La vida ha dado un giro tan grande que nos conoce ni la madre que nos parió.
Si en algo se puede notar el paso del tiempo es en los usos y modos de vida de nuestra gente. en la foto el muy recordado y querido " Candidin" tal como nuestra memoria lo recuerda, con su pequeña estatura y su cara de niño viejo.

Ojalá alguna de esta juventud de ahora sepa apreciar lo que vivieron sus mayores, no se trata de querer volver atrás, ellos también serán mayores algún día, aunque ahora les parezca muy lejano, pues si algo pasa muy rápido, eso es el tiempo, y tal vez alguno quiera también dejar constancia de esas vivencias que sin ninguna duda van a tener, la historia esta ahí para contarla, y nunca lo bueno se debería perder para siempre.
       UN SALUDO PARA TODOS LOS LECTORES, DE MARY PÉREZ.  DE CELIS.
                                                                                                               
PD.  Lo que mas dificil me resulta en estos artículos del recuerdo, es encontrat fotos de los momentos que descrivo, por eso el lector debe disculpar el que muchos de los recuerdos a veces no puedan ir acompañados de las fotos que los harian mas interesantes, por mas que pregunto por fotos de esos tiempos no siempre las encuentro.