sábado, 9 de junio de 2018

BIELVA, O EL AMOR DE UN PUEBLO POR SUS TRADICIONES



En un tiempo en el que dar valor a unas costumbres, donde lo que siempre nos inculcaron nuestros mayores, parece algo pasado de moda, donde se intenta ridiculizar enseñanzas que durante muchos años fueron una guía en la que muchos aprendimos respeto, tolerancia, sentido del deber, sentido del trabajo, escuchar y poner en práctica enseñanzas con las que se fue desarrollando nuestra niñez y adolescencia, es muy de agradecer que todavía queden lugares en los que estas buenas costumbres se mantengan, con el mismo respeto y con el mismo orgullo con que fueron inculcadas hace tantos años por sus padres. Bielva es un claro ejemplo, de cómo las gentes de este pueblo han llegado a conservar unas tradiciones centenarias.  Cuando en muchos de los pueblos de nuestro entorno, hemos ido dejando en el olvido estas mismas tradiciones, cuando en tantas ocasiones escuchamos aquello de… ¡Por Dios, pero que cosas mas antiguas! Pero si eso ya es mas viejo que la tarara, O… aquello de… ¡Pero si eso ya pasó de moda!  Como si las modas fuesen la mejor guía para seguir su senda, en vez de una forma de esclavitud, con la que mucha gente se ha dejado en el camino los mejores valores con los que fueron educados.
                                                      Santa Isabel recibe a su prima la Virgen María
Hoy en Bielva se ha celebrado,  con toda la grandeza de esa tradición centenaria, la festividad del Corazón de Jesús. 


  Hace ya bastante tiempo, una compañera, que suele ser invitada a compartir ese día la fiesta en casa de unos amigos, me comentó, con cuanto esmero las gentes del pueblo preparaban las representaciones de unos altares, con alusiones a los diferentes pasajes Bíblicos del Nuevo Testamento, y como se va desarrollando  una multitudinaria procesión por todo el recorrido de las calles y barrios del pueblo, y empezó a explicarme con gran detalle, todo el proceso que empañaba esta celebración.



  Primero se celebra una misa muy solemne,- me comentó,-  para después, sacar la Custodia con el Santísimo, el cual con gran respeto y mucho  ceremonial, es portado bajo palio, por todas aquellas personas que voluntariamente se ofrezcan  para hacerlo. 


Tengo que decir, que escuchaba lo que esta compañera me decía, con un cierto escepticismo, más bien como algo con lo que yo había vivido en nuestro pueblo hacia muchos años, pero que actualmente no tenia recuerdo de cuando había sido la última vez que yo había visto nada parecido. Y no es porque yo sea persona ajena a las costumbres religiosas, pues siempre he procurado seguir, por lo menos en parte, lo que desde que tengo uso de razón, siempre viví en casa de mis padres y mis abuelos. 
                                                              Procesión de los fieles en visita a los altares
Sin embargo, como digo, aquello que me estaba relatando esta compañera no recordaba los años que hacía que yo no lo había presenciado en mi pueblo, con lo cual( mea culpa) tengo que reconocer, que me sonaba a algo de tiempos pasados.
                                                     Bautismo de Jesús en la aguas del Jordán
Lo que si le comenté a esta amiga, eran los bonitos recuerdos que  teníamos en la memoria, la mayoría de las gentes del pueblo,  de  una fiesta como la que ella me estaba relatando, y que marcó un hito en la historia de las mejores fiestas que hacía años se celebraron en nuestro Concejo.  Porque esta no fue una fiesta solo del pueblo de Celis.
                                                                San Juan bautiza a Jesús
  La festividad del Corazón de Jesús, fue algo que marcó la vida y los recuerdos de toda la gente de nuestros tres pueblos de la Parroquia, y creo sin temor a equivocarme, que no habría una sola familia de cualquiera de los tres pueblos, tanto Celis, como  Celucos, o Riclones, así como sus numerosos barrios, donde no estarían representados todos o varios miembros de esas familias.
                                               El Corazón de Jesús preside las calles de Bielva


Una preciosa fiesta, en la que esas mismas escenas Sagradas, eran reflejadas  en vivo, por los niños de las escuelas de estos pueblos, en unos altares que el buen gusto y el entusiasmo de los vecinos, así como un gran sentido religioso, ponía la nota para que toda la procesión que se detenía a admirarlos se emocionasen con su contemplación.

Y fue en el recuerdo de esa misma procesión, de la misma festividad del Corazón de Jesús, que en nuestro pueblo se dejó perder hacía tantos años, donde yo, escuchando lo que mi amiga me estaba relatando, seguí recordando con cuanta solemnidad el sacerdote, acompañado por unos monaguillos, elegantemente ataviados con sus mejores ropajes, llevaban bajo Palio la Sagrada Custodia, en la procesión de esa fiesta que nunca se debería de haber perdido, pues la fe que acompañaba a las gentes de nuestros tres pueblos, se la daba la fuerza de unas creencias que para ellas eran sagradas.
                                                         Bielva se engalana para su fiesta
Todo esto, como digo, fueron recuerdos que nunca se han borrado en las gentes que lo vivimos, aunque hayan pasado muchos años.
                                                         Multiplicación de los Panes y los Peces

 La cerrajón del cura que condenó la fiesta con baile de la tarde, por un excesivo celo religioso, en el que no veía bien, una celebración en lo que lo festivo tuviese que convivir con lo religioso,- algo que nadie entendió nunca, pues la sana diversión, no tendría porque estar reñida con las creencias religiosas. 
                                                        Jesús expulsa los mercaderes del Templo

 Con esta imposición, solo llevó a que la juventud perdiese  el interés que siempre demostró, en la ayuda a realzar esta celebración, pues era esta misma juventud, la que se encargaba de la decoración floral con arcos que adornaban las salidas o entradas, por donde con mucho lucimiento pasaba la procesión. Fue esta una decisión muy injustificada, y que a la larga fue lo que acabó con ella.

 Curas han venido después, los cuales al enterarse de este celo mal entendido, han comentado el mucho daño que actitudes tan cerradas han hecho en el desarrollo de sus parroquias, lo hecho, hecho está, y por otra parte a este sacerdote tampoco se le puede juzgar por algo que estuvo mal hecho, cuanto por otra parte, todos los vecinos y feligreses, siempre le reconocieron su generosidad con gentes muy necesitadas, necesidades por las que pasaron algunas personas en unos tiempos de muchas carencias   
                                 María agradeciendio el homenaje de sus fieles a el Corazón de su Hijo
           
Pensando tal vez en esos nostálgicos recuerdos de esa fiesta que se perdió siendo yo una cría, y que se había remontado hasta donde no alcanzaba la memoria, decidí hoy acudir a la celebración de Bielva del Corazón de Jesús.  Todo fue tal como mi compañera me lo había explicado, el mismo boato, la misa cantada por el coro parroquial donde sus voces ya tienen justa fama, el elegante ceremonial, con el sacerdote portando la Santa Custodia bajo Palio.

 Algo para lo que se ofrecieron tantos voluntarios que los que no consiguieron llegar a sostenerlo, fueron escoltando su recorrido.

Y qué decir de las representaciones de sus altares. Solo el respeto, y la gran concentración que reflejaban sus caras, así como el enorme realismo que supieron transmitir, llenaron de emoción a todos los que contemplamos estas preciosas escenas, una maravilla en su realización, y un silencioso aplauso a una celebración, que tampoco va mas allá de la ceremonia religiosa, pues esta festividad  tampoco tiene celebración con baile por la tarde. Ni nunca lo tuvo.

  Es más, creo que ni siquiera es una fiesta al uso, pues después de la misa y las procesiones, cada familia se marcha para su casa, y creo que son contados aquellos que tienen algunos invitados. Lo cual es la prueba de que tampoco es muy necesario un baile, cuando las tradiciones se quieren conservar, y las gentes de Bielva las han querido conservar y transmitir en esta fiesta centenaria.

  Al final, el que no siga una fiesta por la tarde, a los vecinos de este pueblo poco les puede importar, pues nadie le puede quitar a la festividad en Bielva del Corazón de Jesús, toda la grandeza, todo el entusiasmo, y todo el amor que tanto por sus altares, como por las banderas que adornaban todos los balcones y fachadas de las  casas de este pueblo, el ser uno de los mejores representantes de las mejores tradiciones de esta provincia, pero sobre todo, la gran categoría que esas tradiciones le dan también a la conservación de estas en su Ayuntamiento de Herrerías.

     ESTE RELATO SE LO DEDICO A TODAS ESAS PERSONAS QUE CON TANTO ENTUSIASMO Y BUENA VOLUNTAD, AYUDAN A QUE NO SE PIERDA LO MEJOR DE NUESTROS PUEBLOS Y NUESTRAS TRADICIONES Y CREENCIAS.
             UN SALUDO PARA TODOS,  DE MARY PÉREZ.   DE CELIS.   

domingo, 20 de mayo de 2018

LA HUELLA DE SUS PASOS : SEGUNDA PARTE

         Con esta segunda parte, sigo relatando los recuerdos de nuestra gente. Espero poder ir poco a poco dando salida a todos estos  recuerdos que nos irán hablando de todas ellas, pues las que realmente importan.
Como antes apuntaba, una de estas personas, puede ser la tía Vitorina, una mujer muy recordada a pesar de los años, por su sabio talante, y su humorística forma de expresarse. Es muy de agradecer que queden ( desde luego solo en los más mayores)  personas que me hayan hablado de algunas de estas formas de expresión.

   Por ejemplo, cuando alguno de los suyos llegaba a casa con ganas de comer,    ¡¡Que hambre, no traería el mi “prove”, que se comía las tortas al “rabión”!! También aquellos reprendimientos a sus nietos, cuando llegaban a casa con señales de algunas de las peleas callejeras, propias de los chavales,”¡¡Burru blancu”, que te dan a ”tente bonete”, y no escarmientas!!   O aquella anécdota, ya publicada en algunos de mis escritos, con los que escenificaba lo que le había pasado a su nieto en una fiesta. “ Fue el mi Pito a la romería del Cristo, y le robaron la bicicleta, cuando la encontró, le habían “rotu” el “maniquí” y le habían “robau” el “soplón.”

 No cabe duda de que esta manera de contar las cosas, que en ella sería de lo más natural, se conserven en la memoria de quienes todavía las pueden recordar. En parte esa misma forma de hablar, muy gesticulante, y  peculiar, la tuvo siempre su hija Ángeles, “la piculina” como siempre se la llamaba. Particularmente recordado en Ángeles, era aquel “ ora ora, paete”?  con que contestaba a cualquier comentario propio de vecinas de cualquier tema noticiable.

 Ángeles enviudó bastante joven, ella y su madre siempre vivieron juntas, pues como digo, las dos eran viudas, los hijos de Ángeles, Angelita, Esteban, y Ángel (Pito,) como siempre fue conocido,  siempre vivieron en casa de su abuela Vitorina.  Esteban y  Pito  dejaron la casa cuando se casaron.  Su hermana Angelita, al igual que su madre, vivió siempre en esta casa, incluso después de casarse. Su marido, Tista, era del pueblo de Labarces, - parece ser que tanto el pueblo de Celis, como el de Labarces,- estaban muy hermanados, habida cuenta de lo extendido de los matrimonios que hubo entre estos dos pueblos.

 Tista y Angelita tuvieron, cuatro hijos,  Tere,  José Antonio, ( Tono)  Julián,  y Tistín.  Tere está casada en Abanillas   y Tono en Celis.

 Tere tiene un hijo una hija, y una nieta. Tono   tienen dos hijas y un nieto.  Julián está soltero.  El pequeño, Tistín, no se si estará casado en la actualidad, se que lo estuvo, y  que tenía dos hijas, pero hace mucho que no se de él, desde muy joven ha vivido fuera,  viene muy poco por el pueblo. Hoy la casa que fuera de la tía Vitorina, y más tarde de Ángeles y Angelita, su hija, fue heredada por Tere, su nieta, aunque en la actualidad no vive nadie en ella,- pues como apunto más arriba,- Tere vive en el pueblo de su marido, en Abanillas y solo de vez en cuando acude a su casa de Celis.

El no hacer mucha historia de las generaciones mas jóvenes de todas estas familias, es de entender, que son sobradamente conocidas, pues aunque ya algunos de los personajes de estas sagas, cuenten pasados los setenta en muchos casos, no dejan de ser, como digo, sobradamente conocidos.
        
Esteban se caso en Merodio, al igual que Pito, y también con dos hermanas, Josefa y Esperanza. Josefa siempre convivió cerca de su suegra en buena vecindad, siempre fue muy aficionada al campo, al igual que esta, y también supo entender a su suegra ayudándola en todo lo que esta lo necesitase. El campo y las vacas, fueron una constante en casa de Josefa y Esteban, esto compaginado ( como la gran mayoría de las gentes del pueblo) con el trabajo desarrollado por los hombres, en las minas de la Florida.  Las hijas de Josefa son, María de los Ángeles, casada en Gandarilla, su marido lo conocemos por Kiko, tienen dos hijos y nietos.   Mari Carmen, casada en Celis, ella y su marido Paco, tienen una hija y un hijo, los dos solteros en la actualidad.  Tita, también casada en el pueblo de Gandarilla, -otro caso de dos hermanas casadas con dos hermanos, pues los maridos de María de los Ángeles, y de Tita, son hermanos.-

   Tienen, creo, dos hijas, no estoy segura si son alguna mas,  me parece que también  casadas,  y creo que asimismo tienen algún hijo.  Loli, casada con un chico de San Vicente de la Barquera, Juan. Tienen un hijo, pero no sé si está casado o en pareja, no tienen nietos. Marisol, casada con un muchacho  de Galicia,que vino aquí hace años como guardia civil, se que tienen una hija, también guardia civil, pero no sé si está soltera casada o en pareja, creo que no tienen nietos.   Y el hermano, Estebanuco, está soltero y  vive con su madre en la casa familiar.

Pito y Esperanza tuvieron tres hijas, Josefina ( Pepi) Vanesa, y Tere. Toda la familia ha vivido en Santander desde hace muchos años, aunque actualmente también pasan temporadas en Celucos, donde tienen una casa.  Pepi está casada y tiene dos hijas, y nietos. Vanesa y Luis,  su compañero, viven en Celis, y  tienen una hija.   Tere no sé si tiene pareja, es a la que menos conozco.



De los que me queda un recuerdo muy vago por lo lejano, es de los hermanos Telesforo y Modesto Cortijo.  También estaban emparentados, con las otras familias Cortijo ya reseñadas, pero según sé, por diferentes ramas.   Los hijos de Telesforo, - que yo conociera,- fueron dos ,María,( conocida siempre como Mariforo,)  y José, casado con Oliva, los cuales también murieron hace ya muchos años. Los hijos de José, y Oliva, fueron  Antonio, Rosa, y Sarita, que murió de pequeña. Antonio estaba casado con Isabel, natural de Escalante. 

Tuvieron un hijo,  Gerardo, casado con Gema, de la familia Pérez de la Torre y son padres de dos hijas, Beatriz y Adriana.  Rosa se casó en Lamasón, con Olegario, conocido como “Gallo”, tuvieron dos hijos, Tere y Carlos, los dos han formado también su propia familia, Tere no tiene hijos, y Carlos y su mujer, Isabel, tienen una hija.

   Mariforo no se casó, pero tuvo un hijo, Víctor Manuel, conocido como Mayuco.   Mayuco ha desarrollado su vida laboral casi siempre en Asturias, entre Avilés y Oviedo. Olga, su mujer, era asturiana, que por cierto acaba de fallecer en fecha muy reciente. Olga siempre fue una mujer muy familiar en el trato con todos los vecinos de Celis, y lo demostraba, siempre que visitaban la casa que Mayuco heredo de su madre, al fallecimiento de ésta. Mayuco y Olga no tuvieron hijos.


Modesto hermano de Telesforo, y su mujer Mercedes, que también era familia de los Cortijo de Celis, hermana del Indiano, de la casa de la “Portilla.”  Tuvieron varios hijos, Indalecio el mayor  (que pasó casi toda su vida en Cuba, lo mismo que su hermano Atanasio) y las hermanas,  Adela,  Luz, Ángeles, Josefa, e Isabel.  

Todos ellos tuvieron a su vez  varios hijos.  De la familia de Indalecio, no se mucho, a su mujer, apenas la conocí, solo tengo de ella un vago recuerdo, de alguna de las muy esporádicas visitas que hacían desde Cuba, en tiempos anteriores a la revolución castrista. Después de ésta, fue cuando regresaron a España toda la familia, y fijaron su residencia en Santander. A sus hijos apenas los recuerdo, pues también venían muy poco por el pueblo, solo recuerdo haber visto alguno, muy de tarde en tarde, cuando visitaban  la familia del pueblo de su padre.
  Atanasio, al igual que su hermano, también vivió muchos años en Cuba.  Casado con una cubana, Marta, a su regreso de Cuba, también vivió en Santander, pero sus hijos fueron más conocidos por la gente del pueblo, pues les gustaba pasar aquí largas temporadas.

 Los hijos de Atanasio, y su mujer, son Modestico y Marta, creo que casados los dos, por lo menos Modestico, el cual que yo sepa,  tenía hijos, pues se conoció la noticia que un hijo murió ahogado mientras practicaba deporte en el mar. De su hermana, Marta no sé nada, pues hace muchos años que no viene por el pueblo.   Luz, enviudo joven, pues su primer marido, Juan, murió cuando la guerra, y del que hago referencia, en el apartado de su propia familia.  Con él  tuvo tres hijos. Gabriela, Mercedes, y Valentín.Luz estuvo casada en segundas nupcias, con Domingo,( Mingo) tuvo dos hijos mas, Lola y Vicente, ya fallecido.  Gabriela, la mayor, de los tres hermanos del primer matrimonio de su madre, se casó con Antonio,  de un pueblo de Herrerías, pero no tuvieron hijos. Gabriela enviudó hace unos cuantos años.

 Mercedes  casó con Adolfo, de Puentenansa, hermano de Gorio, también casado en Celis con Lucínda, hija de Ceto y Concha, otra de las familias a tratar en el relato.   Mercedes y Adolfo   tuvieron cinco hijos, dos de los cuales  fallecieron jóvenes, todavía en vida de sus padres. Los tres que quedan, dos  hijos y una hija también casados,  Juan, creo que es el más pequeño, está casado con  Marisol, del pueblo de Cosío. Tienen un hijo, no tengo noticias de si está casado. El otro hermano, lo conozco también, pero menos, pues por Celis viene muy poco viene poco, me imagino que irá más por Puentenansa, donde vivieron años antes de marchar para Torrelavega.

   No tengo noticias si tiene familia propia, o está soltero.  La única hermana, Lucita, estuvo casada, pero hace años se había separado. No tengo noticias si ha vuelto a casarse, lo que sí creo, es que tiene hijos, pero tampoco tengo noticias de cuantos ( y digo creo, por que esta familia siempre han vivido fuera, actualmente en Torrelavega)  y poco sé de ellos. El otro hijo de Luz y Juan, Valentín, está casado con Rosa, hija de  Adela y Pepe Rubín, otra familia que también recordaré más adelante. Tienen cuatro hijos, Begoña,  Juan,  Tinín,  y Adelita.  Begoña está casada con Goriuco, hijo de Gorio y Lucinda, familia que ya he narrado. Juan, está soltero, y vive con sus padres.  Tinin, marchó muy joven fuera, creo que vive en Madrid, está casado, y con hijos, no sé  cuantos.   Adelita, la pequeña, se casó con un chico de Cabezón de la Sal, donde viven y tienen un magnifico comercio. Su marido se llama Miguel, y  tienen dos hijas.
 Lola hija del segundo matrimonio de su madre, está casada con Serafín, también de una familia de Celis, tienen cuatro hijos, Gabriela ( Beli,) Serafín  (Finito,) Nacho, y Vicente, todos ellos casados y todos tienen hijos, y Beli tiene dos nietos.  Vicente el hijo más pequeño de Luz, también se casó y tuvo hijos, pero en el pueblo apenas les conocemos, pues la mujer de Vicente es del país vasco, y todos sus hijos nacieron allí, por el pueblo de su padre apenas han venido, yo por lo menos no los conozco, Vicente murió a una edad relativamente joven, y está enterrado en el lugar donde vivió y trabajó, del país vasco. A  Ángeles apenas la conocí, pues se casó y creo que vivió casi siempre en Cádiz, donde creo que tenían un Restaurante. Tengo algún recuerdo de ella siendo yo muy pequeña, de alguna vez que vinieron por el pueblo, me imagino que a visitar a la familia, pero ya digo que apenas los recuerdo.  A los hijos de Ángeles, tampoco los conocí, ni sé cuantos fueron, hoy si vive alguno tienen que ser ya muy mayores, y tampoco sé si han tenido descendencia. 

 Adela también casada en segundas nupcias, tuvo un hijo de su primer matrimonio, Serafín, el cual, como tradición familiar, paso bastantes años en Cuba, al igual que sus tíos, allí se casó y formo su familia, aunque con los años, también recaló otra vez en su tierra. Serafín y Melva, su mujer, tuvieron cuatro hijos, algunos ya casados y con hijos, suelen  regresan de vez en cuando al pueblo, a la casa de su abuela, Serafín murió hace unos años.Y del segundo matrimonio, Adela tuvo dos hijas, Pepita, hoy maestra jubilada,  y Adelita, casada con un muchacho del pueblo, pero que siempre han vivido en Santander, tienen hijos y nietos, y algunas veces suelen venir al pueblo, también a la casa de su abuela.
De la que nunca he sabido nada es de Josefa, intentaré informarme por algún familiar que ha sido de ella.Isabel, la más pequeña de los hermanos, estuvo casada con Don Justo, que fue maestro en Celis, el cual murió bastante joven, tuvieron un hijo, Pepín, que al igual que su padre, estudió magisterio, pero creo que enfocó su vida por otros menesteres. Casi siempre ha vivido fuera, primero como estudiante, y más tarde por su trabajo.  Creo que vive en Madrid. Se casó con una chica andaluza, y sé que tienen un hijo y una hija, de los cuales la hija se que está casada, lo que no sé es si tiene familia. Del que no sé nada es de su hijo, no sé si está casado, si tiene pareja, o si tiene hijos.

  Al enviudar, Isabel se caso en segundas nupcias, con Manolo Cós, con el que tuvo dos hijos. Isabelita y Manolo ( Bolín)   Isabelita actualmente está separada y tiene un hijo que actualmente vive en Londres, donde tiene una muy buena vida laboral. Sé que está soltero, pero no sé si actualmente tiene pareja.   Bolín, se casó con Lines, hija de Isabél y Eloy, del pueblo de Riclones. Tienen tres hijos, dos mellizas, Sonia y Cristina,  y un chico, Rubén.  Las mellizas están casadas las dos, pero solo una tiene familia, un hijo.  Las dos viven en los pueblos de los maridos, que son asturianos. Rubén, aunque trabaja fuera del pueblo, regresa los fines de semana a la casa de sus padres.
Tanto Indalecio, Atanasio, Luz, Ángeles, Josefa, Adela, e Isabel, murieron ya hace muchos años, al igual que sus padres, Modesto y Mercedes,  pero sus historias y su descendencia, sigue creciendo. ¡Cómo la de tantas otras!


En el barrio de “La Jaza”, y vecinos de la familia del tío Foro, fueron Julia y su marido Adolfo, del que hasta ahora no he podido saber mucho, solo que era hermano de Jacinta, la madre de Lola Fernández. Jacinta emigró hace muchísimos años a la Argentina, junto con su hija Lola, la cual continuamente manda recuerdos y saludos para su familia de Celis. Esta mujer, a pesar del tiempo transcurrido, siempre ha vivido con el gran deseo de haber podido volver algún día a su tierra, y vivir aquí de forma permanente.  Cierto que ha regresado en varias ocasiones, pero solo para pasar unos días junto a los familiares que, aunque ya bastante lejanos, la reciben con mucho cariño. Hoy ya creo que, muy cercanos los cien años, y conservando todavía una mente muy lúcida, sigue hablándole  a su familia argentina, de los muchos recuerdos que conserva de su vida y su gente del pueblo. Para hacer un poco mas de historia de esta mujer, comentaré, que hace un tiempo, y en respuesta a un artículo que yo había publicado, en mi blog, “ Las historias de mi valle” en el que hacía referencia de todas aquellas personas, que en unos tiempos de muchas carencias, como los que se vivían en nuestro País, emigraron hacia tierras muy lejanas, con la esperanza de poder mejorar algo su nivel de vida, y después con las ganancias obtenidas, poder darle un mejor empleo en la tierra que habían dejado atrás.

 Algo que nunca llegaron a conseguir, pues en esas tierras lejanas, encontraron un medio de vida, pero nunca las riquezas necesarias, que les habrían permitido regresar a su pueblo, para poder vivir en el de forma más o menos desahogada. Y así fue como a través de ese artículo, que casualmente llegaron a conocer,  pues, también casualmente, en ese reportaje estaban incluidas unas fotos en las que ella aparecía  junto a otros familiares,  con motivo de la visita de uno de ellos, que había recalado en el puerto de Buenos Aires, y con el que se pudieron reunir, y conocerse unos y otros. Y fue por lo que pasados los años, y al verse reflejada junto con aquellos familiares, por lo que ella quiso ponerse en contacto conmigo, para mandarme, un precioso relato, en el que me daba cuenta de toda su vida, y la de su madre, desde el mismo momento en el que, por unas desgraciadas circunstancias, tuvieron que marchar su madre y ella, hacía tantos años a ese país. Allí vivieron primero, ella y su madre,  ayudadas por los familiares que allá tenían.

Y más tarde, y una vez casada( con un español, burgalés, para más señas) con su marido, y su hija y nietos. En ese relato, también, me da cuenta de que  su padre había muerto un tiempo antes,  a manos de otro vecino del pueblo, lo cual fue en parte, el motivo de decidir marcharse y empezar juntas una nueva vida. A ellas había emigrado muchos años antes, su abuelo paterno, y con él se reunieron en aquellas lejanas tierras.  Precisamente, y volviendo a retomar el relato de Julia, comento también que el padre de Lola, era hermano de Pepito, de cuya historia, junto con la de Mercedes, su mujer, doy cuenta en otra parte de este relato. Como dije en un principio, las vidas de las familias, y sus circunstancias, se van entrecruzando unas con otras, pero al final, cada una es dueña de su propia historia, con lo cual solo pretendo que, además de tenerlos en el recuerdo, sirva este relato, para consultar alguna vez los parentescos de unos con otros, algo que en muchos casos ya es difícil, pues en su mayoría, ya hace muchísimos años que han muerto.   Como digo del marido de Julia es todo lo que he podido averiguar. Julia era de Riclones, su madre he sabido que se llamaba Vicenta, no he tenido noticia de cómo se llamaba su padre.

Del marido de Julia, solo se esa referencia, de que era hermano de Jacinta, y de varios hermanos mas que también habían emigrado a la Argentina muchos años antes. Me imagino que toda la familia sería de Celis, pues es de comprender, que si Julia era de Riclones, vendría a vivir a la casa de su marido, del barrio de la Jaza en Celis una vez casada.  Hoy esa casa pertenece a uno de sus hijos, Vicente, pues Julia y su marido fueron padres, de cuatro hijos. Vicente, Adelina, Recaredo,  y Lino.
Adelina se casó en Puentenansa, con Fidel del Pozo, hermano de Alejandro, casado también en Celis  con Rosina, hija de Ricardo y María, estos hermanos venían de una familia que se asentó en nuestra zona muchos años atrás, y que vinieron de la provincia de León. En esta familia había varios hermanos mas, algunos de ellos afincados en Méjico, pero que con los años creo que todos regresaron a Puentenansa, no estoy muy segura pero me parece  que ya ninguno vive.

Adelina y Fidel, tuvieron dos hijos, Carminin y Fidelín.  Fidel y Adelina tuvieron un próspero comercio de comidas en Puentenansa, comercio, que hoy convertido en un magnifico hostal, dirige su hijo Fidelin, junto a Asun, su mujer, el lugar de su ubicación, y sus buenas instalaciones, son muy apreciados por toda la clientela que solicita sus servicios. Fidelin y Asun no tienen hijos.
Carminín, la otra hija, de Fidel y Adelina, se casó en Liébana, su marido Carlos Vejo, es del pueblo de Caloca. Carlos emigró años atrás, a Guatemala, donde tuvo una buena hacienda, pasados los años regresó a su tierra, y el matrimonio se instaló en Potes, donde viven en la actualidad. Carlos es un reconocido ganadero de la comarca lebaniega.  Carlos,  y su mujer Caminín, son padres de un hijo, Carlos Fidel, el cual es quien actualmente está al frente de dicha ganadería, sus buenas posesiones en Potes y el pueblo de Caloca, además de sus cabañas de vacas tudancas, les dan tanto al padre como al hijo muy justa fama.  Carlos Fidel, está casado, y creo que tiene dos hijos, así que la saga de estos buenos ganaderos no parece que vaya a perderse.  Adelina y Fidel, murieron hace tiempo.
                                                          Una vista del barrio de la Jaza
Vicente, se casó en Riclones, con Serafina, una hija de Aurelia y Manuel, familia de la que doy cuenta en otra de las páginas del relato, nieta de Trini y de Ricardo, del barrio de la Herreria.  Vicente y Serafina, tienen dos hijos, Ricardo y Carmina. Vicente trabajó desde muy joven como camarero en un restaurante madrileño, y en esa capital se establecieron después de casados.  Actualmente su familia sigue viviendo en Madrid, donde sus hijos desarrollan su vida laboral, y por lo demás al seguir solteros, también siguen viviendo en la casa familiar. Son dos hijos que siempre viven pendientes de su madre. Su Padre, Vicente, murió hace un tiempo.    Lino se casó con Milagros, hija de Manuel y María, del barrio de Arenas. Tuvieron tres hijos, Carmina, Vicente, y Marcos, los tres viven actualmente en Santander.  Vicente y Marcos están casados y los dos tienen hijos, y creo que nietos, pero no estoy segura, pues aunque siguen teniendo en Celis la casa de sus padres, lo cierto es que apenas vienen por el pueblo.  Carmina, su hermana, y la hija mayor de Lino y Milagros, es la que mas visita la casa familiar, y es la única que está soltera. Milagros y Lino también  murieron hace unos años. Recaredo, (el único soltero de los hijos de Julia), murió a una edad relativamente temprana. Con lo cual  solo queda viva Serafina, viuda de Vicente, y los hijos descendientes de todos ellos
.
Barrio de Caramanchon cerca del barrio de la Jaza

   Con esta segunda parte doy salida a las historias sobre las gentes de nuestros antepasados, en los relatos que hoy publico, me pasa como normalmente me esta sucediendo en todos ellos, la falta de muchas de las fotos que harían mucho mas bonitos los recuerdos de estas historias. 
Seguramente con el paso del tiempo, podre ir encontrando mas testimonios de la vida de nuestras gentes entre sus familiares, y en ese caso las iré introduciendo en el mismo.
 de momento creo que al lector no le importará demasiado, esta falta de material fotográfico, pues en el relato podrá ir haciéndose una mejor idea de que quienes fueron todas estas familias de nuestro pueblo que nos precedieron.
                             Un saludo, y hasta el proximo capitulo.
                                                                  
                                                                                  MARY  PÉREZ.   DE CELIS.