sábado, 18 de febrero de 2017


                                    UN TIEMPO EN EL QUE FUIMOS NIÑOS: SEGUNDA PARTE

Cuando hace un tiempo publiqué un relato, sobre los años de nuestra niñez, en el que muchos no vimos reflejados, hacia una referencia a los niños de ahora, a esos grupos de chavalería que junto a los nuestros, pasan fines de semana, vacaciones, y algunas festividades en el pueblo.
Y digo junto a los nuestros, pero no porque los nuestros vivan en el pueblo en la actualidad, sino, por que al ser los fijos en muchas mas ocasiones entre nosotros- sea por cercanía, porque sus padres vienen mucho mas al pueblo, o porque  suelen intercambiar los días de ciudad con los del pueblo, incluso entre semana, están mucho mas en contacto con sus familias de aquí.
Hay incluso chavales, que una vez acabados sus estudios obligatorios, al no querer optar por otros más superiores, prefieren quedarse en el pueblo por si les surge algún trabajo que lo pudiese hacer compatible con su estancia en el. Estos por lo regular son hijos de padres que ya tienen casa en el pueblo desde que ellos eran muy pequeños, y a los que la vida en el campo les llena mucho mas que vivir en las pobladas ciudades. Precisamente todo lo contrario que hicieron sus padres, que hace años marcharon fuera de él para tener otras oportunidades que aquí no iban a encontrar.
Cierto que todo ha cambiado bastante, algunos de estos jóvenes han buscado trabajos autónomos, como pueden ser fontanería, albañilería, algún trabajo eventual o de temporada en algunos de los restaurantes de la zona, montar una peluquería … también tener ocasión de trabajar en las alternancias de los Ayuntamientos en esas cuadrillas que realizan obras públicas.

 Son alternancias de seis meses, pero algo es algo, trabajos bastante precarios, y muy alejados de lo que sus padres decidieron buscarse cuando marcharon del pueblo, sin embargo siempre será muy de agradecer el que los hijos prefieran vivir en unos lugares que aprendieron a querer y valorar desde muy pequeños, cuando sus padres –que tampoco dejaron de recordarlo- los traían siempre que podían. 
  Por lo regular, estos chavales que han preferido desarrollar su vida laboral en los pueblos de sus padres, con el tiempo también han buscado y encontrado otras formas de trabajo, son los que durante la semana tienen que salir precisamente a trabajar fuera, pero que el fin de semana vuelven al pueblo por encontrarse mucho mas identificado con esta forma de vida.
Sin embargo, esto es adelantarnos un poco a lo que fue su vida de niñez.  Ésta como ya recordaba en el primer reportaje que publiqué hace un tiempo, fue una niñez en la que se me quedaron multitud de anécdotas por referir, multitud de historias por recordar, multitud de juegos  por contar.

Aquella niñez de hace ya bastantes años, poco o nada se parece a la de estos chicos de ahora, sin embargo los críos son críos sea en el tiempo que sea, y así como en algunos de mis artículos he hecho referencia a lo que para nosotros tenía de novedad ver aquellos niños de las familias pudientes que veraneaban en nuestros pueblos, cuya novedad no iba mas allá de un par de días rondando las casonas solariegas de estas familias del veraneo de estos señores, era solo el tiempo que los hijos de esas mismas familias tardaban en aburrirse como monos, y con la misma curiosidad con que nosotros los espiábamos a ellos a través del entreabierto portón de las entradas de sus casas, ellos mismos se dedicaban también a observarnos a nosotros, y… ¡¡bingo!! Ya teníamos hecha la conexión.
  Después de esto el compartir charlas y juegos era el principio de un tiempo en el que se fraguaron unas relaciones de compañerismo que solo la vuelta a sus respectivos lugares de residencia, una vez acabado el periodo vacacional, cortaba por un tiempo.
Esto claro está en lo referente al tiempo en que estos niños eran eso- niños- pues pasados los años el rumbo que tomaban las vidas de unos y otros, rara vez tenían algo en común, pero estas amistades que se fraguaban durante los años vacacionales de estos chavales siempre tendrían ocasiones para el recuerdo, y cierto es que hoy, que todos somos ya bastante mayores, cuando nos volvemos a encontrar en esas visitas, ( cada vez mas escasas) que hacen a sus casa del pueblo, nos saludamos con mucha simpatía y cariño.
Esta es una de las referencias a las que hago mención.
 Otras pueden ser mucho mas cercanas, mas familiares.¡ Quien no recuerda aquellos años en que en la escuela se nos preparaba para los versos del mes de mayo! cuando un mes antes nuestras maestras ayudadas por el párroco del pueblo, se esmeraban en pasarnos en unas cuartillas, los versos  que nos teníamos que aprender de memoria, para recitarlos en la entrega floral  a la Virgen el último domingo del mes 
 de mayo ¡ Quien no recuerda el nerviosismo de aquellos días previos  al gran día, donde aquellas machaconas lecciones  se repetían una y otra vez, para que las estrofas de aquellos versos sonasen armoniosamente! Porque para las que éramos unas niñas en aquellos años,  el que estas estrofas salieran con gracia y sentimiento, cuando se los dedicábamos a la Virgen en un día tan especial, en un día en el que la Iglesia estaba a rebosar de familiares, amigos y toda la gente de nuestros tres pueblos, era algo que nuestra “ honrilla” tenía que dejar con el listón muy alto.
 Ese día todo tenía que salir bien, iba en ello también el prestigio de nuestras maestras, del Señor cura que ese día  también tenía su parcela de lucimiento, de que nuestros padres se sintieran orgullosos de nosotras… de las muchachas del coro, que tanto se habían esmerado ese día en la decoración de la Iglesia, para nuestro propio lucimiento.
Y no solo del lucimiento de la Iglesia, ellas también se ocupaban de acondicionar nuestros  vestidos alusivos para la ocasión.  En este caso a unas nos ataviaban  como si de unos angelitos se tratase, con unas preciosas túnicas y con unas  logradísimas alas de blanco plumaje, había muchos otros personajes que encarnaban diferentes pasajes de la historia sagrada, pero un personaje al que siempre era muy lucido imitar era representar a la Virgen María.
  El papel que le tocase a la niña que la representara también era de una gran responsabilidad,  pues de los muchos años en que a mí me tocó decir versos, recuerdo que a la niña que le tocaba, era la que mas compleja tenia la memorización de todo lo que debía  de aprenderse. Hay que tener en cuenta que la Virgen  a la que siempre colocaban en un lugar muy vistoso en el altar, tenía que dar respuestas a todas las demás niñas que acudían a su altar a recitarle los versos. Las niñas normalmente se presentaban ante la Señora, ataviadas con sus vestidos de primera comunión.

 Y  si estas ya pasaban bastante de esa edad, las mismas muchachas del coro les confeccionaban  unas bonitas túnicas que completaban con adornos de coronas  de flores en el pelo. Preciosa la despedida del mes de mayo, en nuestros pueblos del Concejo, siempre hacían coincidir esta despedida con el último domingo de ese mes. Este mes con mucha razón, siempre fue  llamado el mes de las flores.
Otro de los muchos recuerdos que me viene a la memoria, eran aquellos recreos lluviosos cuando no podíamos salir a jugar, para las que entonces, éramos unas niñas a las que no se nos permitían tantos ratos ociosos,  el desaprovechar ese rato, era muy frustrante ( hablo de la escuela de las niñas, como ya expliqué en otra ocasión, los niños tenían su propia escuela y maestro) Como digo ese rato tan desaprovechado, al no poder salir de clase, nos resultaba muy aburrido, pero como el ingenio se agudiza cuando la necesidad apremia, nos llevó, aconsejadas y dirigidas por la maestra, a inventarnos un juego en el que el aprendizaje también estaba presente.
Consistía este juego, en hacer entre todas las niñas que se quisieran sumar a el (que éramos muchas, pues no nos gustaba aburrirnos)  unas representaciones, con la ayuda de nuestras enciclopedias, de escenas que se dibujaban  en ellas para ilustrar nuestras lecciones.
 En realidad era como hacer una escena de teatro mudo, que consistía en que la mitad de las niñas que participábamos en el juego, se tenían que esconder, mientras la otra mitad, escenificaba un pasaje histórico del libro, este pasaje podía ser de las lecciones de religión, o de las de historia de España.  Pero eso sí, muy bien trabajado y convincente, hay que tener en cuenta que en estas dos materias, el poder escenificar esos pasajes- y mas si como era el caso, esas lecciones ya las habíamos dado,- no nos resultaba demasiado difícil adivinar de que pasaje, histórico o religioso se trataba. 

  De verdad que en el tiempo que yo recuerdo de mis años escolares nuestras lecciones  se nos enseñaban a conciencia.  El grupo oculto, una vez hecha la escenificación, era avisado con un…Valeee… o un ¡Entrarrr!  Después, el que se adivinase la escena muda del cuadro que se representaba, podía ser resuelto en un tiempo mas o menos corto,eso si,  las niñas, si no eran unas eran otras, si no era mas pronto, era mas tarde siempre lo adivinábamos. 
 Recuerdo como si fuese ayer, la representación bíblica que hicimos, de la venta de José por sus hermanos a los mercaderes egipcios, fue una historia que a todas nos dejó impactadas cuando la maestra nos explicaba aquel episodio, a muchas se nos escaparon las lágrimas.
 Pienso que éramos muy sensibles las niñas de entonces, no estábamos hechas a las muchas escenas de violencia que mas tarde nuestros hijos, y hoy nuestros nietos, contemplan en las noticias de la televisión, ¡gracias a Dios!      
Hoy estos recuerdos que voy relatando, me parecen algo tan lejano… Sin embargo no lo es tanto, son tres o cuatro generaciones atrás, son los recuerdos de una niñez que seguramente todas las personas que lo lean se les vendrán a la memoria  muchos  de ellos,  otras puede ser que los tengan algo mas adormecidos.
  También en estos recuerdos, sobre todo a los que tratan de aquel tiempo de versos del mes de mayo, a muchas de nosotras nos faltan los referentes de nuestros padres.
 Unos padre que entonces eran bastante jóvenes, y que vivían estas actuaciones de sus hijos con toda la ilusión del mundo. Antes he dicho que las muchachas del coro eran las que mas se  encargaban de muchas de estas cosas del mes de mayo, sin embargo nuestras madres también ponían mucho de su parte, ellas nos ayudaban a memorizar los versos, planchaban los vestidos y las túnicas, unas veces nos daban ánimos y otras nos reprendían por la poca atención que demostrábamos a la hora de recitar¡¡Como no lo hagas bien, prepárate!!    
  
  Lo cierto es que ¡cómo se nos han ido pasando los años…! Y cómo han cambiado los tiempos… Yo confieso que cuando veo a mis nietos con caras de pasmo cuando les cuento estas historias… Historias que por otra parte son muy verdaderas, pero que como digo,  al ver sus caras yo misma me doy cuenta de lo muy alejadas que están sus vidas de las nuestras, algo que no pasaba en nuestras generaciones, donde el mismo entusiasmo que nuestros padres tenían con estas cosas, la tenían nuestros abuelos, eran unos abuelos a los que les escuchábamos cuando nos relataban sus historias con una gran atención, de los que aprendimos muchísimas cosas, con los que teníamos un contacto tan cercano que no es raro que muchos de nuestros recuerdos estén mas relacionados con  ellos que con nuestros propios padres.  Nada será nunca igual, nos cueste mas o menos asimilarlo, los tratos familiares mas parecidos al concepto de tribu que existía en nuestros años infantiles, creo que no volverá a repetirse, esta es otra era, es la era de la tecnología ( palabra que en nuestra niñez ni se conocía), y así tendrá que ser. Nuestras primeras referencias de niños nos vinieron dadas de lo que nos decían nuestros maestros, o nuestros padres y abuelos, ellos eran la palabra de nuestra historia, y la creímos y respetamos, porque eso nos habían enseñado siempre, por lo menos a creerlas. No, nada será igual, y tendremos que acostumbrarnos a ello.

Otro de los recuerdos que mas tengo en la memoria, eran los de cuando acudíamos en el verano a las praerias mas altas, a los praos de los invernales, en ese tiempo- y una vez acabados los trabajos de las zonas bajas, de los praos de la “mies”- todas las familias nos desplazábamos a esas praerias, donde durante un tiempo mas o menos largo,- todo dependería de los terrenos que cada familia tuviese en esos lugares. La rutina que siempre se seguía para acudir a ese trabajo  -por lo que yo recuerdo en mi familia  -era siempre la misma. Una vez acabados los trabajos en los praos del pueblo, se subía a los mas cercanos en la distancia, por ejemplo, yo recuerdo que mi familia primero acudía a las praerias de la Espina. Estos prados no eran costosos en distancia, pero los que conozcan esas subidas por esas peñas de la Espina, -que en nuestra zona son todos los vecinos-  saben que su subida por unas peñas con un sol y un calor inmisericorde, sin una mala sombra bajo la que poder descansar un rato, es algo de lo mas agotador,  si a esto le añades que siendo la peor hora de subida,  esta se hacía cargadas con los cestos del cocido, los panes, y alguna vitualla mas que fuese necesaria, no lo hacían mas fácil precisamente. Yo con quien mas tengo el recuerdo de esas subidas es con mi tía Azucena, la mas joven de la familia, y que aun no se había casado por esas fechas. Y otro de esos recuerdos es de lo mucho que ella odiaba esa subida, siempre le escuché decir que prefería mucho mas cualquiera de los otros lugares a los que tocaba acudir una vez acabados los trabajos en este, ¡¡No soporto esta peña!! Ni el calor que mandan estas piedras!! Prefiero mil veces subir a “Saldellamu” estará el doble de distante, pero por lo menos te puedes sentar a descansar a la sombra de algún avellano  o de algún fresno.  Mi tía tenía su buen genio, todo hay que decirlo. 

Y después como digo, tocaban las praerias mas alejadas,  así entre días de un calor sofocante, y otros nublados, transcurrían los veranos de la hierba. Sin embargo, por mucho que costasen esas subidas( como digo a la hora que mas calentaba el sol) siempre eran preferibles a que el tiempo fuese nublado o lluvioso, pues en este caso el tiempo de estos trabajos se eternizaba. Todos estos recuerdos que relato, son recuerdos de la niñez, pues los que entonces éramos niños no nos librábamos de “prestar” una ayuda a los trabajos de los mayores, eran tiempos en que se nos enseñaba que los trabajos se aprendían desde pequeños, y nunca nos faltaron donde emplear nuestro esfuerzo. En esas caminatas a los praos mas altos también había tiempo para compartir comentarios entre las gentes que nos encontrábamos por esos senderos y camberas. Hay que decir que siempre a esta hora las que acudían eran las mujeres de la casa, a ellas les tocaba quedarse preparando la comida que había que llevar una vez cocinada a los hombres que ya estaban en los prados desde una muy temprana hora de la mañana, por eso esas subidas se hacían a la hora que mas calentaba el sol, y si el día estaba nublado,  igual, pues en  esos días se aprovechaba para otros quehaceres, por ejemplo, había que escoge  todo aquello que el ganado pudiese desechar… escajos, helechos, “ mastrantos”… para esos trabajos eran para los que mas nos utilizaban a los críos, también para pisar la hierba en los pajares…ir en busca de agua a las fuentes cercanas… o lejanas, que de todo había. 
 
En honor a la verdad, los que éramos unos críos en aquel tiempo tampoco nos lo pasábamos mal, chavalería había en abundancia, y a todos nos mandaban los mismos trabajos, de estos no nos librábamos nadie, pero también teníamos nuestros ratos para los juegos, hay que tener en cuenta que la mayoría de las familias tenían sus invernales unos cercanos a los otros, por lo menos los que estaban en la misma  vertiente, otros no, otros podían estar en terrenos mas alejados, pero en todos ellos los niños acudíamos  en ese tiempo junto con nuestras familias, incluso había algunas de estas familias que se pasaban todo el tiempo de la agostada sin bajar a sus casas del pueblo, aunque estas eran las menos.
Por las tardes, cuando todo el mundo bajaba de los praos, era cuando la chavalería   aprovechábamos para nuestros juegos, hay que tener en cuenta que las tardes veraniegas se alargan mucho, y aunque había que cenar pronto, pues tampoco nos podíamos acostar muy tarde, dado que al día siguiente había que madrugar, no por ello dejábamos de aprovechar esos ratos al atardecer para nuestros juegos.

  Lo bueno que tenía el verano es que no había escuela, algo que ninguno echábamos en falta. Y no es que durante el tiempo de escuela lo pasábamos mal, claro que en aquel tiempo el que las maestras nos castigasen con algún “reglazo”( pues solían tener la mano muy larga)  o con ponernos de rodillas, o con cualquier forma que se les ocurriese para que no nos desmandásemos mas de la cuenta, también se aprendían otras muchas cosas. Es el primer lugar donde empiezas a saber lo que es la amistad, a valorar el compañerismo, yo particularmente pienso que, aunque tuviésemos nuestras peleas, los críos somos los primeros que nos olvidamos de ellas, ¡¡Como van a durar mucho los enfados si precisamente al cavo de un momento es a quien vas a recurrir para tus juegos!! Claro que hoy día, con las cosas que se escuchan del tan llamado acoso infantil, te resulta muy difícil identificar a esta chavalería que maltrata con bastante sadismo, a unos niños, por el simple hecho de hacerle la vida imposible, con los críos de nuestros pueblos de mis años de escuela. Peleas como digo había, pero para eso estaban nuestros maestros,  siempre pendientes de que nadie se desmandase, y también recuerdo como en algunas ocasiones a los contrincantes les obligaban a pedirse perdón y darse la mano.


 Como todo en la vida, nada es mejor ni peor,  eran unas escuelas en las que había mucha masificación, pues también había muchos niños, sin embargo nuestro aprendizaje fue muy bueno, dadas las carencias que había, y había algo que creo que falta bastante en estos tiempos tan repletos de nuevas tecnologías ¡había respeto!, pero tal vez de eso ni siquiera tengan la culpa los propios chicos, pues la enorme permisividad que tienen los críos de ahora está a años luz de las normas que se nos daban a nosotros. Hoy los chicos no juegan al juego de “ a la una la mula.” O a las canicas, os acordais? Era aquello de…”bola, pié, matute, y guá el “gua” era cuando había suerte y  la canica entraba en el hoyo, si no, a esperar que al que le tocase la siguiente jugada no fuese mas hábil que tu y te ganase la partida. Creo que los chicos de ahora no los conocen, se perderán como otros muchos juegos mas. Hacen  mas deporte, pero es porque tienen sus profesores y buenos polideportivos. Nuestros deportes nos los proporcionaban todo lo que trabajábamos desde muy pequeños ayudando en nuestras casas, y los ratos libres los pasábamos con los juegos que nosotros mismos nos inventábamos. 

Que nadie lo vea esto como una crítica, son solo las reflexiones de cómo nos han cambiado los tiempos, por supuesto tanto antes como ahora habrá de todo, ni antes eran tan malos esos tiempos, ni los de ahora son tan buenos, los avances están ahí, y eso no lo para nadie, otras cosas… bueno ya veremos, yo solo he querido hacer memoria de unos años en los que como en la primera parte de este relato, que se publicó hace un tiempo, esos recuerdos de cuando éramos niños, no se pierdan del todo, pues como niños que fuimos también tuvimos unas vivencias que pasados los años nadie recordará nada de ellas, y si esto que  queda escrito a alguien le da de vez en cuando un repaso, alguno de esos recuerdos podrá salvarse, por lo demás adelante con el progreso, pues nos ha traído un sinfín de cosas muy buenas.
        UN SALUDO DE MARY PÉREZ.   DE CELIS.  
                   PD:
  He tenido algunas dificultades para encontrar fotos de antiguos juegos infantiles, es                    comprensible, dado el poco material fotográfico de hace años. Seguramente alguna habrá, en algunas familias se podrá encontrar alguno de estos recuerdos, pero como digo, es dificultoso dar con ellos. De todos modos, y aunque algunas de las fotos del reportaje ya han sido utilizadas en otros árticulos, no por ello es menor el gusto por contemplarlas, al fin y al cavo son los recuerdos que nuestra memoria podrá conservar, y no por que sean repetidos van a perder nada de su valor.  Y de las mas actuales, pues podremos tener tambien un recuerdo de ellas cuando pasen los años.
                                                       

sábado, 7 de enero de 2017

UN CAMINO SOLIDARIO


Una vez mas,- y ya son unos cuantos años,- me siento ante la hoja en blanco, intentando hacer un recorrido con la memoria de unos días de gran preocupación, pero de muchas y grandes satisfacciones:  Un año mas quiero hacer memoria de un recorrido solidario, de un peregrinaje, en el que las ganas, y el compañerismo, son lo mas importante de este caminar por los pueblos de nuestro entorno.
Cuando hace allá por el mes de noviembre, nos planteamos  si este año tendríamos el mismo ánimo que en años anteriores, para salir por los pueblos de nuestra comarca intentando recabar la ayuda de los vecinos de estos  pueblos, no teníamos muy claro, si conseguiríamos  con nuestra pequeña   aportación, poner en marcha la venta de unos talonarios de rifas, de las cuales,  el regalo de esa venta sería, (como ya sabéis) una cesta compuesta por todo aquello que en ella pudiesen meter las personas que con buena voluntad nos ayudasen a conseguirlo. No dejamos de tener en cuenta que, - conociendo la enorme generosidad con que siempre estos amigos y vecinos nos han atendido – no habría duda de que una vez mas, nuestras demandas serian atendidas, y nuestra cesta llenada, y mucho mas cuando la causa por la que se pedía esa ayuda, era de mucha necesidad.
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Sin embargo no teníamos muy claro si las dificultades que siempre surgen cuando emprendemos cualquier objetivo, este se podría realizar.  Para empezar las compañeras que otros años nos acompañaron, este año tenían serias dificultades para hacerlo, problemas de salud, días de trabajo que no nos coincidían, personas mayores a su cargo que requerían atención… los pueblos del recorrido bastante extensos, pero cada vez mas despoblados… los días muy cortos en los que la noche se nos echaba encima, con la consiguiente prisa por acabar cuanto antes nuestro recorrido, pero que al mismo tiempo era inevitable que este recorrido, a veces se nos alargase mas de lo deseado, pues el trato  con la gente que nos atendía había que hacerlo… En fin, nada que la buena voluntad no hiciese insalvable, pero dificultades al fin y al cavo.
Bueno pues con estos pros y contras, en el camino, decidimos que lo que no se empieza  no se acaba, así que comunique a nuestro párroco Don Rolando, que nos encargase los talonarios, también le dije que este año no sabíamos cuantas personas  podríamos realizar el recorrido, pero que las que  fuésemos lo haríamos con el ánimo muy alto.
Todo ello en palabras suena muy bien, incluso con algo mas de ánimo del que en el fondo tenía, algo que por momentos se me vino abajo, cuando vi aquella torre de veinte talonarios, muy bien ordenados uno encima del otro, de cien papeletas cada uno, diciéndome ¡ala ahora a vendernos! Confieso que me temblaron las piernas, y la moral que intentaba que no me faltase, me llegó a faltar. Esa noche me costó dormir, pues pensaba…¡Dios mío como salimos de esta, si este año no se si nos juntaremos las mas imprescindibles para poder hacerlo!



Sin embargo hoy pienso, que la ayuda para cualquier causa la puedes encontrar donde menos te lo piensas, Y por suerte eso fue lo que pasó, y de la forma mas inesperada. Esta vino de la mano de una buena vecina con la que desde hace tiempo vamos juntas a caminar, a veces solas y otras en compañía de otras amigas que nos encontramos por la carretera. Esta vecina no había colaborado nunca en esto de la venta solidaria, ( si en otros eventos) por lo cual no había dado en decirle nada, sin embargo, y ante el problema de el poco personal con que este año contaba, le dije que si ella no se animaba a acompañarme hasta que pudiese incorporarse alguna amiga mas. Para mi sorpresa, estuvo encantada con la idea.  Cierto que esta amiga hoy sus obligaciones no son de mucha urgencia, y esta idea le vino muy bien para,- en un tiempo en el que su trabajo en el campo no es necesario,- tener el tiempo entretenido en algo que según me dijo, le era muy satisfactorio. Así que me dijo, ¡¡cuando quieras empezamos!! 



Lo que sigue es la historia de todos los años, muy buena gente, muchos que entendía, que los que pedían nuestra ayuda, eran quienes no tenían nada, (siempre pienso que por mucha picaresca que exista en personas sin escrúpulos, hay cientos de otras personas que solo tienen lo que la generosidad de la gente les aporte,) y es muy fácil a veces escudarnos en decir,¡ que se busquen la vida,! y no digo que en ocasiones no tengan razón, pero también pienso que a  nadie le puede gustar vivir de limosnas, pero la vida a veces te pone en situaciones, en que gracias a esas limosnas algunos desgraciados pueden sobrevivir, seguramente algunos conocemos casos en los que esos paquetes de comidas que los centros de Cáritas reparte, les están ayudando a pasar una mala racha, esas malas rachas de la que nadie puede decir que este libre a lo largo de la vida, ¡yo he conocido alguno.!
Por lo demás no nos han faltado algunos ratos muy divertidos. En Puentenansa, llamamos a la casa de los Hermanos Quijano, una casa muy grande de varios pisos, como todos sabéis. Lo que tienen estas casas de pisos, es ese sistema de llamada en la que un avisador nos comunica con cualquier vecino al que queramos llamar. El caso es que al no tener nombres en los llamadores, nosotras les dimos a todos los timbres. Estos parece ser,  estaban comunicados unos con otros, cuando notamos que cogían el contestador le dije a Rosi, (otra de las compañeras que nos acompañaba,) que preguntase por Teresa, ( tengo que decir que solo me acordaba del nombre de Teresa, y Carmina), pero el que nos atendió fue su hermano Ramón.
 Ante todas las explicaciones que daba Rosi por el telefonillo, solo escuché a Ramonin decir… ¡Dejarlo que solo oigo que sois de Celis, ya bajo haber que queréis.!  Y así lo hizo el buen Ramonín, con el cual no sabíamos como disculparnos, por el “royo” que le habíamos dado por el avisador para darnos a conocer, cosa que como el nos dijo ¡¡pero si os conozco a todas de sobra!!  Después de reírnos un rato, nos fuimos tan contentas, con el puñado de papeletas que nos compró.



Como ya indico mas arriba, pasados unos días en los que solo Mery y yo, recorrimos juntas los primeros pueblos, el día que fuimos a Celucos a venderlas se nos ofreció Rosi para ir con nosotras, algo que le agradecimos muy de veras, no es que se nos había dado mal a Mery y a mí, pues en Cades, y Otero, así como en Celucos y Riclones, y otro de los días en nuestro propio pueblo, Celis, pudimos dar salida a un buen número de papeletas, pero aún así y junto con los barrios de Arenas y la Herrería, aquello todavía no había hecho nada mas que empezar, por eso el ofrecimiento de Rosi nos vino muy bien.
En Cades, como siempre no dejamos de acmirar su bonito y artesanal museo.

Con los días subsiguientes, también se incorporaron Marimar y Ricardita. Esta ya nos había dicho que el día que fuésemos a Carmona( su pueblo) ella nos acompañaría, pues nada mejor que conocer a tu gente para que la confianza sea mayor, aunque es cierto que en Carmona siempre nos han recibido muy amablemente, y por supuesto, nos recordaban de años anteriores.  De Carmona siempre se nos quedan algunas anécdotas muy graciosas.

 En este recorrido por los dos pueblos-San Pedro, y el mismo Carmona, no nos faltan los buenos ratos escuchando las simpáticas conversaciones de los vecinos que nos íbamos encontrando. En San Pedro por ejemplo, fue muy bueno, en una casa de una bonita “corralada”, en la que llamamos repetidamente, pues la puerta no estaba cerrada del todo y la televisión se sentía con mucho volumen, pues bien, aunque se daban estas circunstancias, y además recordábamos de años anteriores que la madre y la hija que vivían en ella, no nos echaban sin comprar alguna rifa, un poco extrañadas, nos preparábamos para dar media vuelta, al ver que nadie nos atendía. 

  Pero en esto Ricardita volvió sobre sus pasos, y sin decir nada abrió la puerta y entró dentro de la casa. Cuando empezamos a seguirla, escuchamos como nos decía...¡¡Pero si está en casa,!! lo que pasa es que no nos oye porque está sordísima. Y así era, la buena mujer, cuando se dio cuenta nos tenía a las cuatro en el salón de su casa, y dándonos unas voces tremendas, preguntándonos un montón de cosas. Esta señora,- de la que no recuerdo el nombre,- se alegró mucho de vernos, ella se recordaba perfectamente de otros años, lo que pasó es que en años anteriores estaba una hija en casa con ella, y por cierto las habíamos encontrado sentadas es un banco a las dos a la puerta de su casa, el motivo era que su hija no siempre estaba en el pueblo, pues no vivía en el de forma permanente. Al final la mujer estuvo un rato muy entretenida con nosotras, pues según nos dijo, mirando la tele se quedaba medio dormida. Muy sorda sí, pero muy simpática la buena señora.

En el pueblo de Pedreo, acudimos después de haber hecho nuestro recorrido por el de Obeso. En esta ocasión, habíamos ido solo Mery y yo, tengo que decir que aunque la gente que nos encontramos fue muy generosa, esta es cada vez mas escasa, ¡¡ El mal de todos los pequeños pueblos!! Cada vez quedamos menos!! nos decían, algo que no dejamos de constatar, y lo mas triste es que en estos tiempos en que los pueblos disfrutan de muchas mas comodidades que hace años, es cuando mas gente falta en ellos. Otro de los detalles que mas nos llamaba la atención, es que precisamente, en todos los pueblos a los que acudimos, sus casas están magníficamente acondicionadas, con unas reparaciones de las mas antiguas, conservando su propio estilo, que es una maravilla verlas. 

Al comentarles estas impresiones a los vecinos de los diferentes pueblos por los que pasamos, todos nos dicen lo mismo,¡ Si hoy da gusto ver como se acondicionan las viviendas,! total para -como mucho- algún que otro fin de semana. Bueno también de los que viven de continuo, uno se encuentra con unas casas muy bonitas y confortables   
Despues del recorrido por Obeso, una vecina nos indicó que en Pedreo encontraríamos alguna vecina mas, pues estaban ensayando en el local de las antiguas escuelas, las canciones de celebración del día del Patrón del pueblo.  Así lo hicimos, cuando nos acercábamos a dicho local, ya escuchamos unas buenas voces junto al sonido de las panderetas, estas amigas nos recibieron muy alegremente, y, aunque las pescamos de improviso, y solo una llevaba dinero, todo se arregló entre ellas prestándose el dinero para que todas nos comprasen unas cuantas papeletas. 
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Eso sí, nos animaron a que las acompañásemos en su fiesta, y que yo les hiciese un bonito reportaje de la celebración,  les prometimos  que haríamos  todo lo posible por acudir, y después de un rato mas de palique con estas simpáticas amigas seguimos el recorrido por el pueblo de Pedreo, pues la noche se nos había echado encima.
En casa de Miguel y Chelo también pasamos un rato muy agradable, son personas muy acogedoras, y no nos dejaron marchar sin tomar un chocolate y unas pastas, algo que a esa hora de la tarde nos vino de maravillas.
Acabamos el recorrido en Pedreo, y contentas y agradecidas emprendimos el regreso a nuestro pueblo, y al calor de la cocina la cual habíamos dejado cargada de leña para encontrarla bien caldeada a nuestro regreso, se nos había hecho muy tarde, por lo que dejamos para otro rato el pueblo de Rioseco.  

En Rioseco, pasamos también un buen rato con Carmina y sus hijas, Carmina aunque lleva toda su vida ,prácticamente, viviendo en Rioseco, nació y se crio en Celis, es de entender que aunque sus raíces , y toda su familia los tenga en este pueblo, ella tiene que estar muy agradecida al pueblo donde formo a su propia familia, donde crió a sus hijos y donde los sacaron ella y Pitín,- su marido- adelante. Esto no está en discordancia que, como tantas muchachas que tuvieron que salir de su pueblo al formar su propia familia, no recuerden constantemente  el pueblo donde se criaron y “mocearon”.

Y algo que muy a menudo yo percibo en estas personas que marcharon – mas o menos lejos, en el caso de Carmina muy cerca- es que con los años les puede cada día mas el recuerdo de los suyos, Carmina, que con sus noventaitantos, han ido desapareciendo los mas cercanos, sus hermanas y hermanos, siendo ella la depositaria del recuerdo de todos los que se fueron, pero esto no quita para que los muchísimos sobrinos y sobrinas que le quedan repartidos por unos cuantos sitios ( pero sobre todo en Celis) la consideren la máxima matriarca de toda la familia. Poe cierto un honor que se ha ganado, pos sus años, pero sobre todo por su enorme vitalidad.

Hoy sus hijas, tal vez inculcadas por los recuerdos de su madre, son cada día mas asiduas visitantes nuestras, del pueblo de su madre, algo que yo, que tengo la suerte de constatar muy a menudo me alegra mucho, pues compruebo con cuanto cariño visitan la casa de su tía Lola, en la que Lines su prima las espera todas las tardes para pasar unos buenos ratos de animada tertulia. ¡Pues que sigan viniendo ¡ Y algo que no quiero dejar pasar por alto, son unas esplendidas colaboradoras de nuestra rifa, algo que como a tantos otros del pueblo de Rioseco, es muy de agradecer.          
  las amigas que se nos ofrecieron nos lo demostraban, con este gesto,  que esto que hacíamos era algo bueno, algo por lo que merecía la pena perder unas horas de nuestro tiempo, pues al final alguien que seguramente lo necesitaría mucho, podría tener unas fiestas con un buen lote de comida en su mesa, y repito que( al menos yo) procuro no pensar en los desaprensivos que, - como en todo,- puedan aprovecharse de nuestro trabajo y de la buena fe de la gente.
 Por eso no quiero dejar pasar la ocasión de darle las gracias a Isabel Gómez, de Puentenansa,- vecina de Cosio y que trabaja en Santander, concretamente en el hospital Valdecilla, donde entre todas sus compañeras repartió un talonario y medio. Gracias de nuevo Isabel, por tu gran generosidad. También se las damos a la mejor relaciones públicas que tenemos como amiga,- a Pili “la gallega”- con quien siempre contamos cuando necesitamos su ayuda,- no me gusta llamarla la gallega, porque ella es mas de Celis que cualquiera de nosotras,- pero es una forma de que situemos que Pili es, y que también repartió entre sus amistades otro talonario completo. Pili tu vales mucho. Doy las gracias también a Beli, a Sara, y a Diana, pues las tres hicieron lo que pudieron, muchas gracias por ser tan solidarias y estar ahí cuando os necesitamos. 
Los pueblos se sucedían, y poco a poco los talonarios se nos iban repartiendo. Este año después del miedo inicial para podes venderlas, tuvimos, otra gran ayuda inesperada, y fue la de unas amigas que viven fuera y se ofrecieron para repartir un talonario cada una de ellas. Este detalle nos lleno de emoción, pues fue una gran prueba para nosotras, -las dos o tres del principio,- de que no estábamos solas.
Y la ruta seguía, y los pueblos se iban sucediendo, Cabrojo, un pueblo pequeño, pero en el que también hubo vecinos que nos ayudaron, en el pasamos por casa de una vecina nuestra Mary García, la cual se alegró mucho de la inesperada visita.  Puentenansa es,- además de un gran pueblo,- uno de los que encontramos mas solidaridad, por suerte  también es de los que mas población conserva, algo muy de agradecer, pues lo cierto es que nuestros pueblos se van quedando sin gente, claro que en Puentenansa se dan muchas circunstancias para que este pueblo tenga  mucha vida y actividad, dado que en el se agrupan todos los servicios de nuestro Ayuntamiento.




Cosío es otro de los pueblos en el que siempre encontramos la mejor ayuda.  Es un gran pueblo, en el que sus hermosas casonas del mejor estilo medieval, siempre sorprende por sus buenas iniciativas, por eso no es de mucho extrañar que hace unos meses fuese escogido como uno de los mas bonitos de España. Un gran honor que las gentes de Cosío llevan con mucho orgullo, y por el que se desviven para conservarlo en las mejores condiciones de detalles y limpieza.  Cosío es para todas nosotras también, un pueblo en el que siempre se nos espera, además de con la compra de un gran número de rifas, con una espléndida merienda en el lugar que la asociación tiene para sus reuniones de trabajos de manualidades y demás. Este año nos pasó lo mismo que en Pedreo, se nos pasó darles el aviso del día que nos pasaríamos con las papeletas, y para no tener que acudir a sus casas, fueron muy amables de “echar mano” a la caja comunal para salir del paso, nada que no puedan reponer en cuanto vuelvan al otro día. No se puede ser mas colaboradoras ni mejores personas.¡ Gracias infinitas!


En San Sebastián de Garabandal, voluntad no falta, lo que falta es gente, lo que faltan son vecinos, no cabe duda de que tiene tiempos contados, en que los muchos creyentes en las apariciones Marianas, llegan a este lugar movidas por dichas apariciones, sin embargo si descontamos esos peregrinos, que en según el tiempo, acuden a este pueblo, los…digamos vecinos permanentes, son contados, es penoso contemplar esas  casas magnificas,   reparadas con tanto esmero por los muchos creyentes en las apariciones, que en este tiempo se encuentran totalmente faltas de sus dueños.
 Como anécdota curiosa, precisamente el día que acudimos al pueblo, en una de sus casas, en la que con gran amabilidad nos mandaron pasar, al contemplar un bonito comedor, en el que un buen número de comensales, estaban sentados alrededor de la mesa, nos comentaron, que eran americanos, y que precisamente ese día celebraban la conmemoración del día de Acción de Gracias, la fiesta mas importante en toda Norteamérica.  Esto nos lo iba traduciendo una de las personas que mejor se le entendía en español, pues  los demás comensales todo eran saludos y sonrisas, pero ni una de nosotras les entendíamos a ellos, ni por supuesto ellos nos entendían a nosotras, lo que si pudimos ver bien, era que el pavo era uno de los platos mas vistosos de la mesa,¡ y platos había unos cuantos!
Después de despedirnos de tan simpáticas personas, y una vez completado el recorrido por el pueblo, al no ser demasiado tarde, decidimos acercarnos a Rozadío.
 

Rozadío, es también un pueblo que no por pequeño, deja de ser muy solidario, siempre encontramos en el  muy buena voluntad,(como en todos los demás, todo hay que decirlo) Como ya nos conocen de otros años, no les resultamos extrañas, y lo cierto es que tiene mucha gracia, cuando, para que no les resulte rara nuestra presencia,- bueno en este y en todos los demás pueblos del recorrido,- siempre empezamos con la misma “coletilla”.



¡¡Hola, mira somos de Celis y andamos vendiendo unas rifas de una cesta solidaria para ayudar!!… Lo gracioso es cuando la mayoría, nada mas empezar nuestro “ discurso” nos corta diciéndonos… ¡Que ya os conocemos mujer!! Que sois las de todos los años… Siempre pienso… bueno, si esto  no es colaboración y caridad… la verdad que viendo la respuesta de tanta gente como estas que encontramos, las personas que acudan a Cáritas, nunca se encontraran solas.



 Y así, pueblo a pueblo, casa a casa, el euro de las papeletas iba sumando. Las compañeras que se habían ofrecido para ayudarnos a venderlas nos avisaban que ya las tenían  repartidas, y las que no llegaron a poder hacerlo, pues tampoco importaba mucho, pues la demanda que teníamos de ellas, nos hacia ser optimistas en poder repartirlas.
Por lo demás, poco hay que añadir, solo que por primera vez este año nos han faltado talonarios, pues aunque como digo, se han repartido dos mil papeletas, su venta, con la mucha ayuda de estas compañeras que las vendieron entre sus amistades, no nos alcanzaron para los demás pueblos del recorrido. El último talonario lo vendimos en Camijanes, otro de los pueblos que también es muy solidario.

 Aquí quiero hacer un punto y aparte, para tener un recuerdo hacia una buena mujer, una mujer muy generosa, que siempre nos recibió con mucha simpatía. Teresa, una mujer que te imaginabas que no se moriría nunca, poes a pesar de sus muchos y trabajados años, a pesar de los muchos hijos que sacó adelante, y a pesar de los malos tiempos en que ella tuvo que criar a esos hijos, al final de sus años pudo disfrutar de una vida serena y muy tranquila, pues esos también esos hijos fueron muy buenos con su madre a la que me consta, tenían rodeada de cariño y atenciones. Teresa estuvo acompañada los últimos años, por un simpático lorito que sus hijos le regalaron en uno de sus cumpleaños, un lorito con el que hablaba, y al cual seguramente le haría mas de una confidencia. Teresa siempre te tendremos en el pensamiento cuando pasemos por tu casa, este año no había nadie en ella, pero estaba el recuerdo de tu presencia.





Pues nada mas, solo me queda, un buen poso de serena tranquilidad, por una buena obra, a la que de alguna manera hemos ayudado a sacar adelante, una gran satisfacción porque lo bien hecho, bien parece, y si con ello hemos conseguido que unas pocas familias hayan podido tener  algo de comida en su mesa, algún recibo pagado, alguna medicina muy necesaria, o alimentos o dodotis para los mas pequeños, nos podremos dar por mas que satisfechas, y con esta misma satisfacción podremos esperar que el año que viene tengamos salud y el mismo ánimo que nos acompañó en este.   Gracias a tantos que lo han hecho posible.
                     UN SALUDO DE MARY PÉREZ.   DE CELIS.

        PD.
            Este año la cesta solidaria se nos fue a la capital. Una de las rifas vendidas por Isabel han dado la suerte al señor que sale en la foto recogiédola. Que la disfrute.
 
        

                          

              


   

    
             
    

sábado, 10 de diciembre de 2016

SAN FACUNDO, UN GRAN SANTO PARA UN GRAN PUEBLO






San Facundo junto con su harmano San Primitivo fueron tremendamente martirizados por defender su fe


Han pasado ya unas pocas fechas, desde que un día recalamos en  el pueblo de Obeso, en busca de la solidaridad de sus vecinos para que nos echasen una mano con la compra de las rifas de la cesta solidaria, que, como en años anteriores, salimos a vender por estos pueblos nuestros, los nuestros y los de nuestras cercanías.
Después de haber recorrido varias casas, -algunas sin encontrar nadie que las habitaría,- en una de ellas nos dijeron:  ¡Cuando bajéis al de Pedreo  procurar ir por las antiguas escuelas, por que allí encontrareis algunas vecinas que seguramente os compraran unas cuantas rifas.!  Con ese aviso, y ya en una tarde en que la noche se nos echaba encima, Mery y yo, una vez
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acabado el recorrido por Obeso, y tras un poco de charla con las vecinas que conocíamos de otras ocasiones, nos llegamos al pueblo de Pedreo,- este pueblo dista del de Obeso apenas un km. por carretera,- sin embargo sus vecinos siempre se han comunicado unos con otros, por los caminos de carro, que actualmente son unas magnificas pistas.


Una vez hecho el recorrido por el pueblo, nos tomarnos un chocolate con pastas, en la casa de Chelo y Miguel, en la que con amable insistencia se empeñaron Chelo y su hija que nos tomaríamos. Nos despedimos de esta buena familia, previa compra de unas cuantas rifas, que tanto Chelo, su hija, así como una prima de Chelo que se encontraba con ellas en la casa, nos compraron. Tras indicarnos donde se encontraba  la escuela, en la que las vecinas de Obeso, que no encontramos en el pueblo, estaban ensayando las canciones que le cantarían al Santo en su fiesta, nos acercamos a este lugar.
Ya desde una buena distancia, y a medida que nos íbamos acercando, nos llegaba el sonido de unas potentes voces, junto al de las alegres panderetas.

  Cuando estuvimos junta a la puerta, a la que Mery intentó empujar, yo la contuve, diciéndole que era mejor esperar un poco a que acabasen la canción que estaban ensayando, pues desde fuera se escuchaba magníficamente, y no era cosa de interrumpirlas en plena actuación. Una vez acabada la tonada, empujamos la puerta, y nos encontramos con la sorpresa de que lo que nos habían parecido las voces de un montón de personas, solo resultó que eran cuatro mujeres las que estaban ensayando
 Ellas también se quedaron muy sorprendidas al vernos, y,  aunque ya nos conocíamos entre nosotras, no dejó de sorprenderles nuestra “asomada” en la que también les dijimos con toda sinceridad, que esas voces suyas, no parecían de cuatro mujeres, mas bien de catorce, por la gran potencia de sus gargantas, algo con lo cual estuvimos bromeando un rato.  Despues de explicarles que habíamos estado en su pueblo, y que al no encontrarlas en el, nos habían dicho donde las podíamos encontrar, nos dijeron que ¡claro, como no nos esperaban, no llevaban dinero encima!, Nada que no se pudiese arreglar, pues una de ellas que si llevaba, se lo prestó a las demás, y ya entre ellas ajustarían cuentas, con lo cual agradecimos muy de veras su generosidad. Después de un rato de amena charla, me comentaron que para ellas el mejor agradecimiento, seria que les hiciese un reportaje sobre la fiesta de su Patrón, pues así se conocería mucho mejor su festividad, cosa que no tuve inconveniente en hacerles. Solo cuando me explicaron que era el sábado siguiente, fue por lo que se lo dejé un poco en el aire, pues los sábados yo también los tengo reservados para mi familia.
  Esta, como la gran mayoría, es cuando vienen al pueblo a pasar el fin de semana, sin embargo yo les prometí que haría todo lo posible por acudir. Estas amigas nos animaron mucho a que las acompañásemos ese día, pues aunque los dos pueblos son pequeños, nos hicieron saber que lo celebraban a lo grande, que cada casa aportaba todo lo necesario para que nadie se quedase sin comer en la convidada que celebraban después de la misa. Nos insistieron en que fuésemos, pues les encantaba recibir a los amigos, así que con tan buena y amable invitación yo por lo menos, decidí que haría todo lo que estuviese en mis manos por acompañarlos.  Ese sábado lo tuve libre de familia, por lo que se lo comente a Mery que si quería acompañarme, con tan buena suerte que a ella tampoco le venía nadie de la familia ese día.


Que deciros de la fiesta.   Un día precioso, un sol que nos acompañó todo el tiempo, el lugar precioso. Para quien no lo conozca, Obeso está situado en un vistoso lugar donde e su torre medieval es su mejor reclamo, según nos informa la lectura de su historia, data esta torre de entre los siglos XIV – XV, y nos indica que perteneció a la familia Rubín de Celis, rama muy extendida por numerosos lugares de nuestra provincia, algunos de cuyos miembros llevaron este apellido por otros muchos lugares de Sudamérica, donde consiguieron títulos y nombradía.
Siguiendo con la fiesta de San Facundo, solo puedo decir que fue todo muy sencillo y familiar. A la llegada al pueblo nos fuimos directamente hacia la Iglesia, donde ya había un buen grupo de romeros esperando la hora de la misa, como entre esas personas teníamos bastantes conocidos( además de las amigas que nos habían hecho la invitación) entablamos con todos ellos conversación mientras iban llegando el resto de la gente

. El grupo de cantoras tarareaban practicando un poco el ensayo de sus canciones, los vecinos charlaban amigablemente unos con otros intercambiando las impresiones del día…  en fin todo muy alegre en un día también muy alegre, por cierto entre chala y charla con la gente, no dejé de hacer preguntas y fotografías de todo lo relacionado con la historia de este lugar. 



 
Aqui se aprecia el detalle de los restos de la antigua iglesia
 
Al lado de la iglesia, en los prados que la circundan se han descubierto tumbas antiquisimas
Una persona que me pareció bastante entendida y que conocía algo de su historia, me dijo que la Iglesia primitiva era anterior al siglo XIII, y me mostró un lateral de la pared que por lo visto se conserva de esa primitiva Iglesia, doy fe que el contraste se notaba, pero muy bien adaptado a la actual que se levantó posteriormente y que creo que es del sigloXVII. Dentro de la Iglesia un Cristo crucificado preside el retablo central, a un lado la Imagen de San Facundo además de otras advocaciones, completaban el interior del templo.


Y llegó la hora de la comida. Bueno aquello fue un festín en toda regla, lo que estas buenas gentes de Obeso y Pedreo aportaron a la comida comunal, era para verlo, platos y mas platos con las mas apetecibles viandas, ¡como os diría! Tendría que tener memoria para relatarlo, croquetas, empanadillas, tortillas, canapés de lo mas variados, lomo, jamón, raciones de ensaladilla, y de carne de jabalí estofado, lasaña, empanadas variadas… y suma y sigue… un caldo calentuco que entonaba el estomago…borono casero, morcilla… postres de todas clases muy ricos y muy caseros… ¡¡Como para no haber acudido!! Todo buenísimo, todo abundante, y lo mejor, todo ofrecido con la mejor voluntad e insistiendo en que probásemos de todo. Un gran día y una espléndida comida.


Con pena, por tener que despedirnos, pero enormemente agradecidas por lo que estas buenas y sencillas gentes nos ofrecieron, salimos de estos dos pueblos, con el convencimiento de que mientras en estos pueblos nuestros, queden gentes con tanto calor humano, y con tanto entusiasmo por que estas tradiciones no se pierdan, los pueblos seguirán viviendo,  tal vez con menos vecinos, algo inevitable, pero con mi convición, de que los hijos que están fuera siempre volverán, tienen que volver, esto no se puede echar en el olvido, ¡no se debe echar en el olvido,!
 si mi relato puede servir de algo, por favor no dejéis que estas preciosas tradiciones se pierdan, pues todos perderemos lo mejor que tenemos de nuestros pueblos, sus fiestas y su alegría.
                  UN  SALUDO, Y UN PROFUNDO AGRADECIMIÉNTO,  DE
                                                                             MARY  PÉREZ  DE CELIS.